Miércoles 5 de mayo, 2021
  • 8 am

CUIDÁNDONOS

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Por el Padre Martín Ponce De León
No entiendo mucho de temas como el SAR. COV. 12 o el P1.
No entiendo mucho de las diferencias o las raíces de la mutación.
Lo cierto y real es que la realidad ha esbozado un poderoso llamado a nuestra atención.
Antes sentíamos los números de infectados y era un creciente número.
Antes escuchábamos el número de los fallecidos y ello nos resultaba algo así como un número lejano y sin rostro.
Hoy a los infestados y a los fallecidos les podemos poner nombres y rostros y ello se nos hace un poderoso llamado de atención.
Muchos se detienen a mirar el hilo epidemiológico pero ello no debe ser lo importante, para nosotros, aunque sí lo es para los que están abocados al tema.
Lo verdaderamente importante es el hecho de que todos estamos expuestos.
Se nos invita a “permanecer en la burbuja” pero la misma se nos hace casi imposible de definir y circunscribir concretamente.
No es una situación para que vivamos sumergidos en el pánico pero, tampoco, en la indiferencia.
La realidad nos está diciendo que debemos cuidarnos.
No es un tiempo para bajar los brazos y confiarnos en que la vacuna producirá el milagro de liberarnos de esta pandemia.
Puedo ser el próximo contagiado. Puedo ser el próximo contagiante.
No estoy exento de esta realidad que golpea, parecería, cada vez más cerca de nosotros.
Podemos conocer personas que derrochaban vida y, repentinamente, se ven peleando día a día por vivir.
Podemos conocer seres que desbordaban cuidados y, repentinamente, pasan a engrosar el número de los fallecidos.
Ha llegado el momento donde cada uno de nosotros debe asumir la responsabilidad del cuidarse para cuidarnos.
Creo que hoy, para los que tenemos fe, la voluntad de Dios es agotar los medios para cuidarnos.
Nos lo está manifestando con mucha claridad y elocuencia como para pretender continuar buscando su palabra en esta situación.
No nos está pidiendo un acto de fe sino un acto de responsabilidad.
Abundan los ejemplos de seres que creían “no me va a tocar” y hoy están experimentando que no hay edad o condición para contagiarse. Todos somos vulnerables.
Tal vez, si los cuidados requeridos fuesen muchos más exigentes o más onerosos, pondríamos más empeño por llevarlos a cabo pero como son tan simples y sencillos no le prestamos mucha atención.
Nadie puede decir “no sé ponerlos en práctica” o decir “me resulta imposible poder cumplirlos”. Todos estamos capacitados para cumplirlos.
Quizás deberíamos darnos una vacuna que nos haga crecer en responsabilidad y ello haría estaríamos cuidándonos un algo más de lo que solemos hacer.
Cuidarnos es una oportunidad para ejercitarnos en esa responsabilidad colectiva que todos tenemos.
No vivimos aislados en una burbuja individual sino que estamos en una constante relación con los demás y cuidarnos es nuestra forma de cuidar a los demás.
Ser responsables es cuidarnos y ello no implica mucho esfuerzo para cada uno de nosotros ni, tampoco, nos exige vivir aislados del resto.
Señor Jesús, tú has querido mostrarnos nuestra fragilidad y vulnerabilidad. En momentos en que el ser humano se creía poderoso y decisivo sobre todo lo existente un invisible ser nos ha trastocado la realidad. Lo que era normal y común como un apretón de manos, un beso o un abrazo se ha visto postergado. La ciencia nos ha mostrado que no puede quitar del medio a un invisible ser que nos ataca y mata. Dale fortaleza a todos los prestadores de salud para que puedan continuar realizando su tarea con tanto empeño como hasta hoy y a nosotros, la responsabilidad de asumir este momento cuidándonos.