Sábado 4 de diciembre, 2021
  • 8 am

Muerte por no, o antes de

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
Hace apenas tres semanas, el día veintiséis de marzo pasado sucedió un acontecimiento casual muy comentado por los medios de comunicación, una señora que esperaba su turno para ser vacunada en el Antel Arena falleció pocos minutos antes que le tocara su turno, aunque no se informó luego de la causa de su fallecimiento.
No es la primera vez que sucede que una persona sufre un evento brusco e inesperado en un lugar público y más allá de la conmoción social que provoca en la gente del entorno físico del acontecimiento y a nivel de sus afectos, es un evento poco frecuente pero posible y todo el mundo lo entiende así aunque hay siempre, suspicacias razonable acerca de las causas de cada uno de esos sucesos y cuando se hacen públicos debido a su comunicación masiva, la gente en general, “teje” conclusiones con los elementos que tiene o sin elementos y se buscan siempre alguien a quien endilgarle responsabilidad en ese acontecimiento tanto a nivel público en general como a nivel familiar.
Pero más allá de los comentarios que un acontecimiento de esta naturaleza genera, en este caso en particular, pudo haber tenido consecuencias muy trascendentes si ese acontecimiento hubiese sucedido pocos minutos después de haber recibido la vacuna, la conmoción pública hubiese sido gigante generando sospechas desmedidas acerca de las consecuencias provocada por la aplicación de una vacuna anti covid, generando una desconfianza generalizada acerca de los peligros de vacunarse por más que se demostrara con todas las pruebas científicas de que ese acontecimiento no tuvo ninguna relación con la vacuna y seguramente, los grupos antivacuna hubiesen tomado a este acontecimiento como una “demostración” contundente de su falsa prédica.
Este relato viene a causa de que la confianza o desconfianza colectiva en la sociedad juega un papel trascendente ante cualquier proyecto y en ocasiones, hechos casuales, que no necesariamente están relacionados a un determinado acontecimiento, pueden llegar a desnaturalizar el propósito real de un objetivo trascendente y comentarios a la ligera alimentados por las redes sociales pueden generar confusión general.
Se han tejido innumerables fantasías acerca de la pandemia covid y gente sin la más mínima formación médica, pero con influencia social, no se privan de realizar recomendaciones de “drogas maravillosas” pero sin el más mínimo fundamento científico o boicoteando las recomendaciones técnicas para intentar neutralizarla y suelen tomar hechos o acontecimientos aislados para justificar su prédica.
No quiero imaginar que hubiese sucedido si la cola del vacunatorio hubiese marchado un poco más rápido y esta buena señora hubiese recibido su dosis antes de su desgraciado desenlace.
Si esa eventualidad hubiese sucedido, sin dudas, las autoridades sanitarias, inmediatamente hubiesen analizado minuciosamente ese evento y quizás hubiesen suspendido transitoriamente la aplicación de vacunas, por lo menos con esa partida, para concluir poco después que esa muerte no había estado relacionada con la vacuna.
A pesar de los informes científicos, descartando a la vacuna como causa de esa muerte, igualmente, la desconfianza de la población en general, alimentada por los detractores, seguiría mostrando dudas.
Algo parecido está sucediendo con la vacuna AstraZeneca, que ante la constatación de aislados efectos adversos en algunas personas, diversos países han decidido suspender su aplicación hasta disponer de más datos pero la Organización Mundial de la Salud, ha concluido que en este ámbito de pandemia con millones de muertes por esa causa en el mundo, la inmunización con esta vacuna, aunque supone un mínimo riesgo, los beneficios que ofrece para reducir la mortalidad de la epidemia, supera con creces esos mínimos trances y que han afectado fundamentalmente a menores de sesenta años.
Los fenómenos pos trombóticos generados por el covid-19, que sí son frecuentes, son innumerablemente mayores a los mínimos riesgos por recibir la vacuna.
La realidad es, que el mismo que duda de vacunarse con esta vacuna, es frecuente, que transite sin mascarilla, que no respete las distancia o se reúna con personas fuera de su burbuja sin las debidas precauciones, instancia, ciento de veces más riesgosas que el hipotético riesgo de recibir una vacuna.