Sábado 18 de septiembre, 2021
  • 8 am

Mayo de 1957, en silencio y sin prensa nacía la Universidad en Salto

Década de 1950, culminada la 2da., guerra mundial, otro conflicto bélico, la guerra de Corea sacudía al mundo, pero el mundo seguía girando. Uruguay se destacaba por su alto nivel cultural, y Salto elegante y coqueta se regocijaba por el destaque de sus instituciones y su gente, Escritores como Enrique Amorin,
Poetas como Víctor Lima y Marosa di Giorgio, Artistas como Chito Galindo y Lamarque Pons nos deleitaban con su arte. No existía la televisión, pero sí 2 diarios, que las familias y dentro de ellas los niños y adolescentes, leíamos diariamente informándonos de lo que pasaba aquí y en el mundo.
Fue el tiempo de la inauguración del Parque Harriague, un escenario natural donde los coros del Litoral, dirigidos por el Maestro Eric Simon, deleitaron a más de 15.000 salteños, que disfrutaron de un espectáculo inolvidable, donde delante del escenario destacaba un lago artificial, en el que cisnes blancos bailaban, mientras los « coreutas» nos deleitaban con su música. En los diarios leíamos que el Intendente Arq., Armando Barbieri, entre otros destacados salteños luchaban por crear la Universidad del Norte, y los adolescentes como yo con 14 años de edad, motivados por otros jóvenes mayores, nos lanzábamos a la calle Uruguay para manifestar pidiendo la presencia universitaria en Salto, visitando a la sede del Magisterio y los liceos privados, para que los alumnos nos acompañasen en nuestros sueños.
Y casi sin darnos cuenta, un 4 de Mayo de 1957 en un salón de clases del viejo liceo Ipoll, la entonces estudiante Berta Sedraschi, acompañada de varios estudiantes entre los que destacaban David Leites, Mayer, Pirotto entre tantos otros que no recuerdo, dirigía un mensaje de bienvenida al Prof. Evangelio Bonilla, quién difícilmente imaginó que en ese momento dictando esa, la primera clase de nivel universitario en Salto y el interior del País, estaba haciendo historia.
Una comisión de notables, integrada por el Prof. Francisco del Campo. Sara Pandolfi, el Dr. Joaquín Brites y tantos otros que me es difícil recordar, constituían una Comisión que marcaba el rumbo a seguir. Si aquel acontecimiento hubiera ocurrido hoy, imaginemos la cantidad de flashes de celulares, que por internet, vía Face book e Instagram y por los grandes medios como la televisión, radios AM y FM, difundirían la noticia al mundo. Pero sólo existían los diarios y las radios AM (la TV abierta no había llegado) sólo canal 10 comenzaba en Montevideo. Quienes participaron aquel 4 de Mayo de 1957, conformaron un grupo no mayor a 30 personas, y la difusión del hecho fue escasa y no trascendió más allá de los ámbitos de los amigos.
Hoy siento una gran alegría que no es vanidad, sino un orgullo calmo por haber estado con tan solo 15 años, acompañando aquel nacimiento, que propició 3 años después en 1959 con 18 años iniciara la carrera de derecho que luego abandoné por esos avatares de la vida. Cuando hoy siento el bullicio de los miles de estudiantes en la Regional, la diversidad de carreras que se enseñan, el laboratorio de ciencias y contemplo el magnífico edificio, comprendo el valor que tuvo aquella 1era. clase en un salón del Ipoll.
Norberto Sagnol
Un sobreviviente de aquel tiempo