Lunes 20 de septiembre, 2021
  • 8 am

Hoy nació José Batlle y Ordoñez ¿Por qué “Colorado”?

Dr. Pablo Perna
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Dr. Pablo Perna

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Por el Dr. Pablo Perna
Aroma de perfume caro impregnado en el Uruguay hace más de un siglo; esto es lo que ha sucedido en nuestra República con José Pablo Torcuato Batlle y Ordoñez, o afectuosamente “Don Pepe”, quien nació un día como hoy, 21 de mayo, pero de 1856. En su vida fue acusado por haber mandado a matar al Presidente de la República Idiarte Borda; de contratar a un francotirador para matar al caudillo del Partido Nacional Aparicio Saravia; así como también el haber dado muerte en duelo a pistola al cofundador del Diario “El País” Washington Beltrán Barbat. Las dos primeras acusaciones son leyenda criolla, la tercera es verdad histórica.
El linaje de Batlle está arraigado a la historia fundacional del Uruguay; su bisabuelo era pariente de Hernandarias, quien había introducido la ganadería en el S. XVII; su abuela era la hermana de Bernabé Rivera; su padre Lorenzo quien había luchado junto con Giusppe Garibaldi, también fue Presidente de la República.
Batlle estudio en la facultad de Derecho ingresando con 17 años, pero la abandona faltándole tres materias para recibirse de Abogado. Fue un duro opositor de la Dictadura de Latorre, por lo que durante su Gobierno, con 23 años, se embarca a Europa para continuar con sus estudios, concurriendo a “La Sorbona”, así como también era asiduo a sesiones legislativas en Francia.
Al regreso abre un Estudio Jurídico junto a su amigo Teófilo Gil, quien lo acompaño en la Revolución del Quebracho que se levantó contra la Dictadura de Máximo Santos. Teófilo de 26 y su hermano Napoleón de 17, morirían ambos en el campo de batalla, luchando juntos con Batlle, quien fue apresado por Santos, que más tarde le perdona la vida y lo libera. En las previas también abre su propio diario, “El Día”; antes los diarios se vendían únicamente por suscripción, pero él innovo vendiendo a todo el público “a vintén”; nacían de esta manera los “canillitas” en el Uruguay.
Comienza a trabajar para su diputación, siendo electo en 1980 Diputado por el Departamento de Salto. Organiza la interna del Partido Colorado, donde establece que la “Convención” será la autoridad máxima partidaria. En 1903, con el apoyo del sector del Partido Nacional de Acevedo Díaz, con 46 años es electo Presidente de la República, siendo reelecto en 1911. Durante su Gobierno unifica al país en 1904 al ponerle fin al “Pacto de la Cruz” al derrotar al Partido Nacional en Masoller; dicho pacto aseguraba 6 Intendencias a los Blancos y el resto a los Colorados, independientemente de quien fuera Presidente. Batlle desde Montevideo y con mapas en su escritorio daba las órdenes estratégicas para las batallas.
Puesta la “casa en orden”, durante su Gobierno y el de sus sucesores, impulsa la ley de 8 horas, prohíbe el trabajo a niños, otorga licencias para embarazadas, descanso semanal obligatorio, crea la ley de despido, promueve los sindicatos, por lo que Uruguay al convertirse en pionero en la legislación laboral en América, recibimos miles de inmigrantes; nos transformábamos en la Suiza de América.
Crea el BSE, estatiza el BROU, establece el monopolio de la energía eléctrica, construye carreteras paralelas a las vías férreas para hacerles la competencia a los ingleses. Crea el divorcio por la sola voluntad de la mujer, abolición de la pena de muerte, profundiza la gratuidad de la escuela y crea liceos departamentales, así como también las primeras plazas de deportes.
Sigue con la separación de la Iglesia y el Estado; había afirmado que la religión católica era “absurda y grotesca”, por lo que cuando asume por segunda vez la Presidencia, en lugar de jurar por “Dios y los Santos Evangelios”, es el primero en sustituir dicho juramente por el de “Juro por mi honor”.
De esta manera nacía el Batllismo en el Uruguay; y ante mucho desconocedores, pero observadoras del declive notorio del Partido Colorado desde el año 2002, siempre fuimos preguntados: ¿Por qué “Colorado”?; por lo que mi respuesta es cenicilla: “¡Más que colorado, Batllista!”. ¡Viva Batlle!