Sábado 24 de julio, 2021
  • 8 am

Una locura sindical

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
Está comprobado que la mayoría del pueblo uruguayo tiene un mal concepto de la actividad de los sindicatos, sobre todo con referencia a su pretendido rol de cogobierno. Las encuestas realizadas indican que la ciudadanía está en desacuerdo con que los sindicatos deben tener mayor participación e influencia en las decisiones de gobierno. Más bien, ninguna. El gobierno es una cosa, los sindicatos otra, y el rol, el papel, la competencia y la jurisdicción de cada uno, son bien distintas. La permanente y porfiada actitud de los sindicatos de “meterse” en las decisiones del gobierno, están absolutamente fuera de lugar, jurídico y ético, más allá de los indebidos favoritismos que se les dio en los tres gobiernos frentistas de 2005 a 2020, por conocidas razones ideológicas.
Si a ello sumamos las actitudes personales de algunos sindicalistas de pública y notoria jerarquía en sus ámbitos de acción, donde confiesan que hace años que no trabajan, que obviamente viven de los sueldos que les pagan sus sindicatos y que obviamente son muy superiores a los que perciben los trabajadores que ellos pretenden defender, y que disfrutan de ciertos privilegios que en definitiva se traducen en ventajas a la persona y no a la tarea que realizan, la ciudadanía tiene razón. Por de pronto, los abusos de jerarcas sindicales de la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), que recientemente salieron a la luz en el departamento de San José, y que sin duda significaron beneficios económicos e ilegales para ellos en abuso de funciones como docentes y en perjuicio de la masa estudiantil, no hicieron más que ratificar la opinión contraria a la actividad de los sindicatos. Sobre esto ya se expedirá la Justicia.
Pero ahora surgió otra increíble decisión del PIT- CNT, resolviendo la realización de un paro general para el 17 de junio, o sea en plena pandemia de covid 19, y en el momento más crítico de la situación sanitaria de nuestro país, a nivel mundial. El secretario general de la Federación Uruguaya de la Salud (FUS), Jorge Bermúdez, aseguró este martes que el sindicato “fue el único gremio que votó en contra” en la mesa representativa cuando el PIT CNT resolvió dicho paro, lo que trajo como consecuencia una respuesta ambigua de la central sindical. Está clarísimo que un paro de estas características va a afectar todo el proceso de vacunación ya dispuesto. Sabido es que para ese día están agendadas 60.000 personas para vacunarse, a lo que hay que sumar que por no haber servicio de transporte público, también estarán afectadas de poder llegar a los lugares de trabajo, los funcionarios de la salud encargados de la vacunación. El presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, dijo que “el movimiento sindical garantizará la atención de urgencias y emergencias, pacientes oncológicos y toda la atención sanitaria vinculada a la pandemia, al mismo tiempo que garantizará que se mantengan abiertos los vacunatorios en su totalidad”. Bermúdez afirmó que no alcanza con esa declaración, porque lo que no se puede asegurar es –precisamente- que haya transporte. Ese día puede pasar que los vacunatorios no abran porque los trabajadores hagan paro, o que sí estén abiertos pero la población no tenga forma de llegar a ellos por falta de transporte. En verdad, la resolución adoptada simplemente es una declaración de buenas intenciones (tal vez para salir del paso), imposible de asegurar que se vaya a cumplir. Porque en Montevideo, y seguramente en alguna otra ciudad del interior, si no hay transporte, la gente no podrá trasladarse a los vacunatorios. Todo esto es un absurdo total e irresponsable, de parte de la central sindical y un atentado a la salud de nuestra población, que según dicen los sindicalistas de la salud, es lo que ellos quieren defender. Como alguien alguna vez dijo: con amigos como Uds. para que quiero enemigos. Por eso lo del título.