Lunes 20 de septiembre, 2021
  • 8 am

Bagayeros, Centro Comercial y Políticos

Dr. Pablo Perna
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Dr. Pablo Perna

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Por el Dr. Pablo Perna
La semana pasada, Diario “El País” publicaba informe del impacto socioeconómico del contrabando en Uruguay, elaborado por el Centro de Estudios para el Desarrollo. Se analizaron la venta ilegal de productos en las zonas fronterizas de Artigas, Salto, Paysandú, Rio Negro, Rivera Cerro Largo y Rocha. En estos departamentos se estima que se ha consumido en el año 2019 la suma de U$S 320 millones de dólares en bebidas sin alcohol y alimentos de contrabando, perdiendo la DGI la suma de ingresos por U$S 70.000 millones de dólares.
Se hace referencia que el Centro Comercial de Salto contribuyo en aportar datos para el estudio en lo que refiere a nuestro Departamento. Pero ¿cómo incide en nuestra economía departamental los bagayeros? El estudio releva dos datos impactantes a nuestro entender; el primero es que si lográramos comparar los precios de frontera a nuestro país, reduciríamos el 4.4 % de pobreza, lo que significaría sacar 34.000 uruguayos de esa situación. Y el segundo dato impactante, es que los bagayeros en Salto generan el 4.7 % de empleo, por lo que existirían aproximadamente 5.640 salteños que de forma directa viven del informalismo.
Estos datos alarmantes gritan a las claras de los motivos por el cual no se ha podido combatir eficazmente el contrabando; y cuando se trató de combatirlo, el Dr. Víctor Lissidini, siendo Director Nacional de Aduanas, debió en Salto de suspender el operativo realizado en las manzanas de Ferro Carril por el apoyo popular reinante.
Con estos datos debemos de buscar soluciones inteligentes en procura de reducir la pobreza y generar fuentes de trabajo, sin generar un caos social. La ley 18.083, permite al Poder Ejecutivo reducir el IMESI a los combustibles en los departamentos que se encuentren a 20 kilómetros de los pasos de frontera terrestres y que las compras sean con tarjetas de crédito o débito u otros instrumentos similares. Esta ley se hizo con la finalidad de ser competitivos con el precio de combustible de frontera; solución realista y que ha sido beneficiosa para el formalismo. Se podría aplicar similar solución con el IVA con el comercio formal; así como también muchas otras salidas alternativas.
Indudablemente que la presente columna no es un ataque hacia nadie y menos contra prácticas naturalizadas y arraigadas en nuestra cultura; simplemente se exponen datos de la realidad que nos inviten a reflexionar sobre salidas inteligentes para el futuro, sin vulnerar derechos y perdidas de fuentes laborales.