Martes 26 de octubre, 2021
  • 8 am

La pujante libertad

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
En 1958 Cuba era gobernada por Fulgencio Batista, quien en 1952 había dado un golpe de estado, y se había convertido en Dictador.
En 1958, al comienzo de la revolución liderada por Fidel Castro, los números de la isla, indicaban que ya en 1953, el 76% de los cubanos sabían leer y escribir, la mortalidad infantil era la más baja de la región, y con mayor número de médicos y camas en los hospitales por habitantes, según el estudio llevado a cabo por el economista Carmelo Mesa Lago.
El Producto Bruto Interno de la isla era el tercero per cápita de América Latina, superado por Venezuela y Uruguay.
La inflación era del 0%.
Sin embargo, pese a esos números y al crecimiento económico, más de 10.000 cubanas se dedicaban a la prostitución, el desempleo afectaba a los sectores más desfavorecidos, la mayor parte de la tierras de Cuba estaban en pocas manos, la corrupción era “una plaga”, la desigualdad entre la ciudad y el campo eran enormes, y el comercio exterior era controlado por el mercado de Estados Unidos.
Triunfante la revolución castrista, la dependencia del comercio exterior paso de un 52% con EEUU a 72% con la URSS y a partir del nuevo siglo en 44% con Venezuela Chavista.
Entre 1960 y 1990, la URSS le dio a Cuba 58.500 millones de euros y solo pagó 450 millones, pues el resto fue como ayuda económica disimulada. Y Chávez, cuando nadaba en petrodólares le alcanzó a dar como ayuda económica el equivalente al 11% del PBI cubano.
La economía cubana se acostumbró a vivir de prestado, pues su producción agrícola se desplomó, luego que se desplomó el comunismo en el mundo.
Pasó de ser un productor de azúcar, a prestador y exportador de servicios (médicos y enfermeras fundamentalmente) y esa su principal fuente de divisas.
Acá en Uruguay tenemos la experiencia de los médicos que operaban gratis (nos decían) pero después hubo que perdonar una deuda millonaria que tenía Cuba, “en gratitud” por lo realizado.
La revolución cubana fue una gran utopía y engaño que nos vendieron durante años los Comunistas, como propaganda del régimen soviético y cuando cayó este, como propaganda de la revolución chavista que quisieron exportar a toda Latinoamérica.
Sacaron a una brutal Dictadura como la de Batista, para instalar una brutal Dictadura como la llevada por Fidel Castro durante 50 años, Raúl Castro durante 10 años y Díaz Canel en la actualidad.
El problema que tienen todas la Dictaduras, incluida la cubana, es la “Libertad”.
El problema es que muchos “demócratas” se sienten confundidos con el concepto de libertad.
Creen que para defender el sistema, se pueden recortar las diferentes libertades que goza el ser humano, y entonces el sistema pasa automáticamente a ser Dictadura, por no reconocer las distintas libertades que son inherentes al ser humano.
La “Libertad” es esa terca y paciente señora, que jamás ha dejado, ni dejará de seducir y conquistar a los seres humanos.
Con ella no hay de engaños, no hay de propagandas, no hay de verdades oficiales.
No hay de dirigentes o dirigidos, de ricos o pobres.
La “Libertad” se impone siempre, no por imperio de la ley, aunque ésta es importante para preservarla.
El Pueblo Cubano hoy está luchando por sacarse de encima esa camarilla de gobernantes que lo oprimió durante 60 años.
No va a resultar fácil, se va a derramar sangre sin duda.
Sin embargo, la silenciosa pero inexorable “Compañera Libertad”, que ha acabado con regímenes más poderosos, no va a cejar en su esfuerzo por lograrlo.
¡Salud al gran Pueblo Cubano!