Domingo 5 de diciembre, 2021
  • 8 am

¡”Nostalgia” para los nacidos en los 80 en Salto!

Dr. Pablo Perna
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Dr. Pablo Perna

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Por el Dr. Pablo Perna
La “noche de la nostalgia” fue creada por Pablo Lecueder el 24 de agosto de 1978 en Montevideo; donde aprovechando el feriado del 25 de agosto organiza una fiesta para pasar “old hits”, donde el objetivo era que cada uno recordara buenos momentos de su pasado.
Los que nacimos en Salto en los 80 como no recordar los lugares de concentración de los jóvenes frente al puerto, donde reinaban los carritos con luces amarillas; o cocktails en casas de amigos, con los padres incluidos. En la costanera Norte no habían bailes, era zona de camping, donde el Parador Ayuí funcionaba como parador y sus piscinas eran aprovechadas por los que acampaban.
Lentamente tres amigos en 1989 abren el primer boliche en costanera Norte: “Las Rocas”, localizado a la bajada de la playa de “Salto Chico”; hoy sigue estando la planchada que oficiaba de pista; y al frente el “Chiquito” Echenique abría el emblemático “Oasis”, siendo el baile más popular durante años elegido por jóvenes y no tan jóvenes de aquella época. Se transformaban en los pioneros de los locales bailables en dicha costanera. Más tarde el Coli Pirotto abrirá “Planeta X”, que luego será “Metrópolis”; vendrán “Moon”, “El Bar”, el “Reino” y varios más, que cambiaban de nombre pero se situaban en el mismo lugar. Siempre presente en la barra el querido “Tío Otto” David de Lima; en organizaciones de eventos el “uno”, el “Negro” Víctor Hugo Solís; el pionero de los Dj. Mario Sancristóbal, entre tantos; y todavía no reinaba en la noche “el Gordo” Pigurina.
En la costanera Sur se encontraba “La Bambola”, que abría de lunes a domingo, reservado para público no adolescente, viajeros y “escapados”, situado originariamente frente a una “casita” que colgaban puras “pavadas”, hoy trasformada en “24 hrs”. En Arenitas Blancas se encontraba “El Peñón”, donde era el boliche elegido por los que en aquella época se les llamaba “la crema” de la sociedad. Lentamente de la mano del Toto Umpierre, propietario del primer hotel de alta rotatividad de Salto, pretendiendo levantar el nivel de los boliches, construye en dicha costanera el castillo bailable que llamó “Z”; literalmente era un castillo con cascadas en la pared, equipos de luces y sonido jamás existentes en el pueblo. No conforme construye con igual nivel en la costanera Norte el barco bailable que llamó “Calipso”.
De a poco los bailes populares del centro desaparecían como en Chana, Hindú o en los clubes como el Uruguay, Salto Uruguay y Remeros; o los más recientes como “La Reina”, “Etiqueta Negra”, “Uriel” o “Willow”. Aparecían los salones de fiesta en chacras de la mano de Leonardo Boruchovas con el majestuoso “Haras de Salto”, desplazando al “Polo” y “Casinos de Oficiales”; se comenzaba a competir con el servicio de fiestas del inigualable “Cholo” Sánchez.
Con “Vilma Palma e Vampiros”, “Soda Stereo”, “La Vela Puerca” y Mario Silva; con los panchos del “Gordo Rodolfo” y “Súper Gringo”; con los vinos cortados del Chamaco, sin semáforos, sin aires acondicionados, sin celulares, sin redes sociales y sin whatsApp, crecimos en Salto y sobrevivimos. Con gran afecto y en homenaje a los que marcaron una época en Salto: ¡Feliz “Noche de la Nostalgia”!