Martes 26 de octubre, 2021
  • 8 am

La razón de Aristóteles

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
Un presidente extranjero, que para justificar su error no tiene el más mínimo empacho en escrachar a su señora por hacer lo que él mismo había prohibido.
Un legislador, que se llena la boca hasta el hartazgo, de la necesidad de cobrar determinados aportes económicos para proteger a los más humildes, y él es el primero en realizar lo contrario.
Una legisladora que ejecuta un gasto de dinero adquiriendo obras de arte, a precios que son un disparate en éstos momentos de incertidumbre económica, cuando no hace mucho tiempo condenaba enérgicamente a quienes dilapidaban los recursos de la gente.
Jerarcas que “festejan” la inauguración de comedores, merenderos u ollas populares, cuando el objetivo debe ser el trabajar para erradicar la dependencia de la gente a la limosna estatal.
Dirigentes que critican cuando el gobierno es de signo contrario de tener presupuestos con recortes, en cambio cuando miran el gobierno de su signo político, se jactan de que son muy buenos porque son “austeros”.
Una persona que hizo perder U$S.800.000.000 a una petrolera estatal monopólica, pidiendo al gobierno que sea sensible y no suba los combustibles.
Dirigentes que se unen contra algo y no por algo, como diría Jorge Luis Borges en el poema “Buenos Aires”, “no nos une el amor, nos une el espanto”.
La casuística de disparates, es algo increíble.
Convengamos que han ocurrido en todos los tiempos.
Sin embargo, en los últimos tiempos se está notando un deterioro enorme del nivel que exhiben quienes piden el voto para conducir tanto los ámbitos nacionales, como departamentales.
Hoy, es más importante parecer que ser.
Todos quieren llegar a ser jerarcas, pero cuando llegan a las alturas, no quieren tomar decisiones sensatas, que muchas veces son dolorosas, pero que son indispensables para el bien común.
Se cree que para caer simpáticos ante la opinión pública, o para tener una muy buena imagen, es necesario sacarse fotos con una sonrisa gardeliana, sin saber que es una estrategia que en el corto plazo puede dar dividendos, pero a largo plazo es perjudicial para la suerte de todos.
No les pidan decisiones, no les pidan opiniones comprometidas, no le pidan que tengan posiciones con convicción, pues así como te dicen una cosa, te pueden decir exactamente lo contrario.
Quieren mostrarse siendo una cosa que jamás lo fueron, no lo son, y jamás lo serán, pero no van a dejar de mostrarse como lo contrario.
Aristóteles que ya la tenía clara hace casi 2400 años, en cierta oportunidad manifestó “No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto”.
Cuánta razón tuvo.