Martes 26 de octubre, 2021
  • 8 am

La verdad sobre la izquierda

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
En política, lo que importa son los resultados y no las buenas intenciones. Lo que ocurrió con las elecciones primarias el pasado domingo en Argentina, son una clara demostración de ello. Esa mescolanza de grupos y grupúsculos que se autodenomina como “peronismo”, hoy en el gobierno, sufrió una tremenda derrota si nos atenemos a los porcentajes de votos que obtuvo a nivel nacional, con referencia la oposición. El gobierno argentino que se ha autocalificado de “izquierda”, aunque no lo es, colapsó, y seguramente, en el cercano noviembre próximo, va a perder las elecciones. Es imposible pensar que un país rico como Argentina, esté en la situación que está. Los tremendos errores políticos de Alberto Fernández (¿o debo decir Cristina Fernández de Kitschner?), el claro distanciamiento entre ambos con renuncia de Ministros afines a Cristina en una llamada “grieta interna”, las absurdas y ridículas actitudes de su presidente, una generalizada corrupción que desde hace años campea con total impunidad entre la clase dirigente, su reiterada pelea con los productores agropecuarios, una deuda externa que crece como una bola de nieve sin solución de continuidad, y una ciudadanía que se ha empecinado –elecciones mediante- en elegirlos nuevamente, hacen un “combo” difícil de entender. Sobre todo esto último, que me recuerda aquella frase de que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Pero el domingo pasado, colapsó, y volverá a colapsar en las elecciones de noviembre. Alberto Fernández, reconoció: “Algo no hemos hecho bien para que la gente no nos acompañe”, dijo. Tal vez todo está mal. De las 23 provincias que tiene la Argentina, el “peronismo” perdió en 17 provincias. Incluyendo Buenos Aires. En materia electoral, esto es una terrible tragedia.
Una vez más, el “relato” de la izquierda queda solo en intenciones y promesas, cuando en política lo que importa son los resultados. Si los resultados del gobierno son buenos, traerán buenos resultados electorales. Pero si son malos, pasa al revés. Es que el “relato” de la izquierda es mentiroso. Analicemos algunos casos concretos.
Venezuela, país rico asentado sobre una enorme reserva de petróleo, es el claro ejemplo donde la izquierda demostró como nunca su absoluta falta de ideas, y la incapacidad natural para gobernar de los Chávez y los Maduro. Es otro caso de un país que se autocalifica de “izquierda”, pero que tampoco lo es. Hoy apoyado en una clase militar corrupta que mantiene a sus gobernantes en el poder, expulsa a millones de compatriotas que se han refugiado en varios países de América. Incluso Uruguay.
Cuba, este sí gobierno de izquierda, fue uno de los mayores productores de azúcar de caña, y está fundida hoy por una dictadura que la gobierna desde hace más de 60 años, y que habiendo prometido un paraíso de democracia y libertad, a poco de haber obtenido el poder, se pasó al marxismo. Tampoco llegó a la utópica “dictadura del proletariado”. Resultado; una dura dictadura de los hermanos Castro, que ha sumido a su pueblo en una situación casi miserable, provocando la huida de cubanos que se refugiaron en varios países americanos, incluso Uruguay. La justificación basada en el reiterado “bloqueo”, es otra mentira. Pero además, pregunto: ¿por qué no se hicieron elecciones libres y democráticas? Porque el “bloqueo” pudo haber tenido efectos económicos, pero jamás impidió una elección libre y democrática.
Finalmente, la Unión Soviética, modelo de las izquierdas marxistas, se deshizo en pedazos luego de decenas de años de un marxismo fracasado, y del horrible genocidio “stalinista”. Hoy, los restos que quedan como países independientes, ¡oh casualidad!, no son precisamente marxistas. Son simplemente dictaduras puras y simples, donde no se admiten oposiciones, y donde los derechos humanos no existen.
Entonces, pensemos en nuestra casa. En Uruguay, los quince años de gobierno frentista, dejó corrupción, desencanto y fracasos. Con las pruebas a la vista, no se entiende que haya ciudadanos que pretendan repetir.