Domingo 5 de diciembre, 2021
  • 8 am

¿Hasta qué punto es un éxito la era de Oscar W. Tabárez?

Juan Carlos Ambrosoni
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Juan Carlos Ambrosoni

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Por Juan Carlos Ambrosoni
Otro día que sale el “Cambio” y que llega a su hogar a primera hora de la mañana para informarse o que lo lee desde la comodidad de su celular, tablet o computadora. Acostumbrados estarán a que los jueves de este 2021 el contenido de las editoriales de la página 3 sea netamente políticas. Hoy no será el caso. ¿El motivo? sencillo, la sensación general de disconformidad con orientación de la selección uruguaya de fútbol ha hecho “calentar a un pueblo”.
Tácitamente entendido está que el futbol es algo valioso y que genera pasiones entre los orientales, que nos une y hasta dista un poco. Por lo anterior es que hoy en tela de juicio situamos a alguien que ha logrado grandes cosas –porque sería deshonesto criticarlo y no reconocerlo- pero que también dejó mucho que desear. No tenga dudas, estamos invocando a Oscar W. Tabárez.
Llegó al mando del combinado nacional en el 2006, agarró un equipo que venía de quedar afuera del mundial de dicho año y que dentro de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) reinaba el caos gerencial e infraestructural. Concretó ordenar ciertos aspectos y hasta incluso crear ciertas cosas, por ejemplo el Complejo Celeste. Luego de una turbulenta eliminatoria para Sudáfrica 2010, Uruguay selló su pasaje al torneo, en el que para sorpresa de todo planeta, llegamos a semifinales. El “Maestro” bajo su mandato ponía a nuestro país en primer plano internacional del deporte, asunto que aún hoy gozamos, por ello nuestra gratitud. Con tal envión anímico que arrastrábamos ganamos la Copa América del 2011 en Argentina, donde eliminamos a los anfitriones y nos coronamos en la final al ganarle a Paraguay. En su quinto año de los dieciséis que lleva frente al cuerpo técnico, el susodicho llegaba a lo más alto que pudo.
En los subsiguientes años de aquella conquista pasaron las eliminatorias, mundiales, Copas Américas y futbolistas, no obtuvimos más nada. Por supuesto, uno es realista y no pretende ganar un mundial así fuéramos una selección con jugadores de primer orden internacional. Aunque si uno pide y exige conquistar el torneo continental, porque reuníamos todo para hacerlo, de verdad. En esta “Era Tabárez” Uruguay jugó 6 Copas Américas: ganamos una, quedamos en semifinales en otra, en cuartos de final en 3 de ellas y en la restante nos volvimos en primera fase. Sería una locura pedir conquistarlas todas, o la mitad para no ser extremista, pero el hecho es que en 6 disputas de un campeonato que juegan 12 selecciones – y con el respeto que merecen, la mayoría de inferior nivel al nuestro- solamente campeonamos en una, y otra en semifinal, por lo que el desempeño global es de realmente disputar con chances verdaderas solo en 2 de 6. En nuestra opinión, la hipótesis anteriormente planteada posee veracidad ya que la semi que disputamos fue en 2007, por lo que en 2011 Oscar Washington tocó su techo.
Para culminar no queremos dejar pasar por alto su soberbia, mala consejera por cierto, que ha desatado en reiteradas ocasiones el repudio de muchísimos futboleros. “Hay que cerrar los esfínteres, todos, principalmente la boca” esto declaró por última vez… cree haber ganado cierta impunidad, nadie lo puede poner en duda o cuestionarlo –mucho menos su estilo de juego-, raro que una hombre con tal trayectoria no pueda discernir a esta altura que es un individuo público, que gana un salario enorme por estar al frente de algo tan trascendental para los uruguayos como lo es nuestra selección. Inexorablemente está sujeto a las críticas.
Como buenos orientales, deseamos dar el batacazo hoy en Brasil. ¡Arriba Uruguay!