sábado 1 de octubre, 2022
  • 8 am

La hoja en blanco

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
Cada jornada que se inicia es una historia en blanco, para cada individuo, para cada familia, para cada grupo, para cada institución para cada localidad para cada país, para el mundo y porque no para el universo todo. A partir del primer instante de esa jornada se comienza a llenar con acontecimientos, hechos constatados o no por testigos y van conformando la historia de ese día que se terminará de completar en el último instante se esa jornada.
Cada acontecimiento, de acuerdo al testigo tendrá su interpretación y su versión que invariablemente tendrá la subjetividad que cada uno le aporte y así, de esa manera, se va escribiendo la historia con versiones diversas, escrita, hablada, actuada, interpretada.
Cada cultura va dividiendo el tiempo transcurrido en etapas y por estas zonas cada año, tiene una fecha de comienzo y finalización y la mayoría cree, caprichosamente, que esas fechas en particular cambiará la vida como si fuera una puerta mágica bendecida por el azar que al traspasarla el mundo será positivamente diferente y todo mal cesará y se abrirá la puerta del paraíso, pero lamentablemente, del otro lado de esa puerta no hay nada o simplemente lo mismo que había antes de traspasarla.
Con toda esa historia colectiva, se transcribirán millones, billones y trillones de páginas que se expandirán a través de la palabra, del papel escrito, de los medios, de las redes sociales y cada jornada tendrá lo suyo acumulado en las últimas veinticuatro horas.
Algo así sucede con la página en blanco de Word en mi ordenador cada vez que me instalo a escribir una nueva columna como hace ya más de veintiséis años, semana tras semana, es página en blanco, sin contenido, se irá llenando, palabra por palabra, línea por línea, frase por frase, párrafo por párrafo hasta completar los poco más de cuatro mil caracteres necesarios, pero antes de comenzar a escribir, no será nada, simplemente, una página en blanco que se irá llenando de ideas, de conceptos, de historias que irán tomando forma, progresivamente sin que el autor tenga del todo claro cómo será al final su contenido definitivo, se escribirá, se releerá, repetidamente, se buscarán las palabras lo más exactas posibles para trasmitir el concepto, pero hasta que no termine y se le dé el toque final, ni siquiera el autor sabrá cómo será.
Esa página que comenzó en blanco, recogerá concepto, ideas, formas de pensar, formas de ser, estados de ánimo trasformadas en palabras, frases y conceptos, que, al releerlas al final, contendrán exactamente lo que se quiso decir o no y habrá que rescribirlas, una y otra vez intentando llegar al que la lee, la idea claramente expresada.
Después, cada uno interpretará tal cual como le llega y cada quien, tendrá una percepción acorde a su entender, la mayoría leerán el título y lo pasarán por alto, otros, abandonarán la lectura por la mitad y algunos finalizarán la lectura preguntándose que habrá querido decir, algunos dirán, capaz que tiene razón.
Esa página, que hasta ayer era nada, podría no haberse escrito y el mundo seguiría exactamente igual y ese mismo espacio se llenaría con otro contenido, pero tal como sucede semanalmente se terminó por escribir y una vez publicada, quedará por siempre así.
Para el lector será un espacio repetido que aparece en cada domingo con la misma foto desactualizada, para el autor será un compromiso de cumplir con lo pactado.
Como los tiempos cambian y cada uno va siendo por un lado lo que fue y por otro lo que la vida le fue aportando, quizás, tiempo después al volverla a releer, el autor podrá reafirmar todo el contenido o quizás terminar pensando que lo tendría que haber dicho de otra manera, o simplemente, no haberlo dicho, pero ahora ya está, quedará como un archivo indeleble porque ya ha sido publicado y no hay vuelta atrás.