Domingo 22 de mayo, 2022
  • 8 am

La “falsa” seguridad de la LUC “Cuando la gente tiene miedo, vota derecha” (*)

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Por Daniel Dalmao
Partido Comunista
Los 15 años de gobierno del Frente Amplio (FA) fueron simultáneamente, para los sectores que hoy están en el gobierno, años de “campaña electoral” permanente. Uno de los principales temas, sino el principal, de dicha campaña fue sin duda el manido tema de la “seguridad”. Se repitieron hasta el cansancio consignas del tipo “¡Seguridad ya!”, “¡No más muertes!” y la más célebre, “¡Renunciá Bonomi!”. El éxito de esta campaña tiene mucho que ver con el papel de los grandes medios de comunicación, destacándose el de los canales privados montevideanos con alcance nacional. La amplificación exagerada de cada hecho delictivo, la reiteración morbosa, los enfoques dramáticos desde los noticieros, etc., fueron macerando la conciencia de buena parte de nuestra población, generándose así un sentido común propicio a aceptar que “todo estaba mal” y que además, todo era responsabilidad del gobierno frenteamplista, ya sea por no querer o no poder “ejercer la autoridad”, por “beneficiar a la delincuencia” y un largo etc. Paralelamente y en forma por demás simplista proponían soluciones mágicas que ellos sabrían aplicar, restaurarían así un clima de seguridad como “era antes” decían. Nada se aportaba en cuanto a un tratamiento serio del tema, a un esfuerzo colectivo por entender el “por qué”, nuestras sociedades-y no solo la uruguaya- han evolucionado hasta estos extremos de violencia y delincuencia. Claro, esto es más difícil y no tendría efecto en una campaña de desprestigio de un gobierno progresista. ¿No tendrá algo que ver el sistema en el cual vivimos? Sistema social que genera tremendas desigualdades e injusticias, donde unos pocos acumulan inmensas riquezas viviendo en la opulencia y muchos, muchísimos otros viven en la miseria. Sociedad que exacerba el consumismo al que no todos pueden acceder continuamente, generando por tanto frustración en amplias masas. Sociedad que para producir más y con mayor rentabilidad reduce salarios, empeora condiciones de trabajo, produce desocupación y por supuesto, agrede cada vez más al medio ambiente. Un enfoque de este tipo nos llevaría a entender a la sociedad uruguaya como parte de la sociedad latinoamericana y mundial, por tanto no como una burbuja aislada en una probeta. Nos obligaría a estudiar en profundidad causas y soluciones. Pero la derecha uruguaya, simplista y “copiona” de otras, elige el camino que considera más fácil, efectista y exitoso. De ahí que, luego de responsabilizar al FA de todos los males y proponer soluciones mágicas, al tomar el gobierno y con un mecanismo poco democrático, imponen la ley de urgente consideración (LUC) que traería, entre muchas otras materias, las soluciones a los problemas de seguridad de los uruguayos.
Las propuestas de la coalición gobernante en este sentido, han sido rechazadas por amplios sectores sociales y políticos de nuestra sociedad, expresión diáfana de este rechazo son las 800.000 firmas presentadas para que haya un Referéndum derogatorio. Pero si esto fuera poco y no alcanzara para dimensionar el rechazo, tenemos las expresiones de distintos organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, del delegado penitenciario parlamentario y de toda la cátedra de derecho penal. En este sentido, vamos a transcribir textualmente a continuación expresiones de Germán Aller, director del Instituto de Derecho Penal de la facultad de derecho de la Universidad de la República, al comparecer ante el Parlamento durante el tratamiento de la LUC:
“En el punto 3 del acta de dicha sesión, en relación a la ley de urgente consideración, LUC, se dice: «Se trató el mismo en lo atinente a los arts. 1 a 94. En cuanto a ello, la Sala se pronunció por unanimidad de los presentes rechazando el borrador propuesto por observar —entre otras consideraciones técnicas—que implica la supresión de derechos, vulneración de principios y garantías constitucionales, restricción de libertades e incremento punitivista, alteración inadecuada de los dosimetría de las penas y expansión penal desmedida. Asimismo, se expresó que el borrador en consideración exhibe deficiencias jurídicas así como de rigor científico y también carencias hermenéuticas, primando aspectos meramente políticos. Se concluyó que su implementación legal podría ocasionar graves inconvenientes interpretativos y de aplicación en la praxis forense, así como cuestionables criterios político-criminales de selectividad negativa» (Aller se refiere aquí a la resolución del instituto de referencia, respecto al texto original de la LUC).
Esto debería haber sido definitorio para la discusión en torno a la LUC en cuanto a materia penal y criminológica. “Ya está, cerrá y vamos” dijimos en el transcurso de un debate televisivo. Agregamos allí además, que a la vista de esta sentencia, con este nivel de contundencia, los abogados que redactaron la LUC y los que la defienden, perderían sin levante un hipotético examen ante un tribunal con una integración representativa de este instituto y con temática de este tipo. No debería haber más discusión, sin embargo la derecha coaligada y en uso de su mayoría circunstancial, siguió adelante y la votó. Creemos necesario igual, en el marco de la discusión hacia el 27 de marzo, tomarnos el tiempo para desarrollar cada uno de los riquísimos conceptos vertidos en la resolución de los técnicos que detentan la mayor autoridad y prestigio en la materia. A falta de espacio y necesidad de lograr sencillez y claridad en los argumentos, nos comprometemos a volver sobre ellos en próximas notas. Así será, en algún momento de este tiempo que nos separa del último domingo de marzo. Hasta la semana próxima.
(*)Sentencia discursiva de un personaje político corrompido, en una serie italiana.