Martes 17 de mayo, 2022
  • 8 am

Cuando pica, pica

César Suárez
Por

César Suárez

459 opiniones

Por el Dr. César Suárez
La picazón o prurito es una sensación desagradable que se puede instalar en cualquier parte de la piel y/o en el cuero cabelludo que genera una molesta sensación que provoca una necesidad incontenible de rascarse. Es una expresión de alergia que también puede afectar las mucosas, generando inflamación que puede poner en riesgo la vida cuando afecta las vías respiratorias.
La picazón es un síntoma que quien más o quien menos ha sufrido en alguna ocasión con una frecuencia variable y termina siendo uno de los motivos más frecuentes de consulta, a veces directamente en una farmacia y frecuentemente termina en un consultorio médico
Se trata de una combinación entre la sensibilidad personal y una serie de factores desencadenantes que llevan en ocasiones a padecer esta molesta sensación.
Muchos de estos cuadros suelen ser transitorios y terminan por resolverse en forma espontánea sin necesidad de recurrir a ningún medicamento tales como sucede con las picaduras de insectos que en la mayoría de los casos sólo es necesario esperar un rato para que la molestia cese, sobre todo si la picadura es ocasional, pero hay personas que suelen tener una gran sensibilidad y un mínimo estímulo genera molestias severas y prolongadas.
El primer gesto en estas circunstancias es intentar establecer la causa desencadenante del episodio. En ocasiones es el propio paciente que tiene claro la razón de porque les pica, pero mucho otros, no tiene idea de la causa.
Llegar a establecer la causa de este síntoma es primordial para intentar desactivarla, pero no siempre es sencillo porque puede ser causado por una combinación de factores, en ese caso es necesario poner en juego el conocimiento y la experticia del profesional consultado.
Hay niños que ya nacen con una sensibilidad alérgica que comienza a manifestarse al momento del nacimiento o muy poco tiempo después a lo que se le denomina atopía, término que, consultado en el diccionario de la Real Academia Española, lo define “reacción anormal de hipersensibilidad, frente a diversos alérgenos” que traducido significa tener alergia a elementos que a la mayoría de las personas no le provocan molestias.
Si bien la industria farmacéutica ha ido creando diversos recursos terapéuticos para neutralizar a estos síntomas, ninguno de ellos cura la sensibilidad, sólo atenúan en forma transitoria los síntomas por lo que se hace imprescindible, ante cualquier cuadro de alergia, buscar y desactivar la causa cuando es posible.
Aparte de la atopía, es muy común la presencia de cuadros alérgicos en personas comunes y que pueden aparecer en cualquier momento de la vida, la mayoría vinculadas a exposición circunstancial o permanente a sustancias químicas procedentes de la industria, generando, sobre todo, las llamadas dermatitis o eccemas por contacto, comenzando muchas veces a nivel doméstico por uso de ropas de fibras sintéticas, uso de cosméticos, limpiadores y aerosoles ambientales (jabones, detergentes, alcoholes) contacto con plantas o nivel laboral al exponerse a sustancias tóxicas o irritantes denominadas contactantes.
A la hora de analizar un caso, también debemos tener en cuenta picaduras de insectos (mosquitos, pulgas, piojos, liendres) entre otros o parásitos directos sobre la piel, como la sarna, hongos, o parásitos intestinales que generan respuestas alérgicas generalizadas.
Hay personas que se van sensibilizando en forma progresiva cuando no se apartan de los factores alergizantes y se hace cada vez más difícil encontrar el equilibrio.
En la medida que el organismo envejece, la piel pierde elasticidad, humedad y tersura y en los casos que, en el curso de la vida, la piel se hay expuesto excesivamente al sol, el daño solar deja una piel seca y descamante, generando el llamado prurito senil que suele ser de difícil manejo.
Es imposible agotar en este espacio todo lo relacionado a la picazón o prurito, pero si hay que saber que, en última instancia, alérgicos somos todos, basta sólo encontrarse con el factor alergizante para cada uno.
El que diga que no es alérgico lo quiero ver abrazado a un camoatí de abejas o picado por un mangangá amarillo.