Domingo 7 de agosto, 2022
  • 8 am

La agonía de un símbolo de Salto

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
Como todos conocen, en la esquina de las calles Artigas y Treinta y Tres se levanta, con su perfil imponente y majestuoso, uno de los mayores símbolos de nuestro Salto y verdadero emblema de nuestra ciudad: el Edificio de Oficinas Públicas, conocido en la jerga popular como “Palacio de Oficinas Públicas”. Construido entre los años 1919 y 1924, en base a un proyecto y dirección del arquitecto florentino Giovanni Veltroni, su destino fue albergar las oficinas públicas del Estado Nacional en nuestra ciudad. Por gestiones realizadas por la Comisión Honoraria del Patrimonio Histórico de Salto ante la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, y por Resolución del Ministerio de Educación y Cultura No. 879/008 de 16 de octubre de 2008, fue declarado Monumento Histórico Nacional, calificándolo de “referente urbano para toda la comunidad salteña por sus valores arquitectónicos y técnica constructiva que lo hacen de singular destaque”.
En sus casi cien años de antigüedad, los gobiernos nacionales se han despreocupado de su mantenimiento y conservación, lo que resultó en un evidente deterioro de su construcción, pese a los reiterados reclamos que se hicieron en varias oportunidades. Dada mi profesión de abogado, y mi concurrencia casi a diario a las sedes judiciales allí instaladas, durante cuatro décadas fui viendo como aquel inmenso edificio iba sufriendo los desgastes propios de los años y del uso público que tenía. Hace unos días, se desprendieron algunos trozos de su fachada, con el consiguiente peligro para las personas que pasan por el lugar. No olvidemos que en ese edificio, están las sedes de varios juzgados letrados, la Junta Electoral, la Dirección General Impositiva, la Dirección Nacional de Catastro, la Defensoría de Oficio, y la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas (que es la responsable del edificio). Hasta hace unos años también estaba la sede del Correo Nacional y dos Juzgados de Paz. Ante el derrumbe mencionado, el Centro Coordinador de Emergencias Departamental con la asistencia del Cuerpo de Bomberos y la Dirección de Tránsito, dispuso cortar la calle para que el tránsito fuera seguro. Los técnicos informaron
que el transcurso del tiempo y la antigüedad de la construcción, han provocado algunas fisuras que luego se fracturan por la dilatación provocada por el calor ambiente, y las molduras caen hacia la calle. Esta no es la primera vez que ocurren desprendimientos hacia el exterior, recordando que hace un tiempo también se cayó parte del cielorraso interior lo que obligó a colocar una malla de protección.
Creo que ha llegado el momento de que las autoridades departamentales, nuestros representantes en el Parlamento, las “fuerzas vivas” de la ciudad, y el pueblo en general, exija al gobierno nacional, y especialmente al Ministerio de Transporte y Obras Públicas, la reparación completa del edificio. ¡Ya! No hay más margen de tiempo ni se pueden tolerar dilatorias reiteradas y mentirosas que han transformado la esquina de Artigas y Treinta y Tres, en un horrible ejemplo de remiendos que no se deben hacer. Los techos de chapas improvisados sobre palos torcidos que ni siquiera son seguros, y los apuntalamientos que dejaron de ser provisorios hace ya largos años, son la vergüenza que los salteños no debemos tolerar más. El pretexto de falta de dinero, ya no corre, porque lleva demasiados años sin la previsión que hace rato debió hacerse.
Espero que alguna autoridad comparta mis reflexiones, y tal vez, o sin tal vez, el pueblo todo deba movilizarse en forma organizada, para conseguir la reparación del “Edificio de Oficinas Públicas”. Ya lo hizo cuando la represa de Salto Grande, cuando la instalación de la Universidad y cuando la instalación del IMAE en Salto. Sigamos entonces esos ejemplos. Para que siga siendo un referente urbano de la ciudad, y mantenga “sus valores arquitectónicos y técnica constructiva que lo hacen de singular destaque”, como lo dijo la Resolución que lo declaró Monumento Histórico.