lunes 3 de octubre, 2022
  • 8 am

¿Otro Holodomor?

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
En el año de 1928, los campesinos ucranianos, no pudieron aportar los 6,8 millones de toneladas de trigo a los que los exigía el Estado Ruso, pues solamente alcanzaron a cosechar 4,8 millones de toneladas.-Eso fue el argumento perfecto para que el dictador Stalin comenzara con un programa de “colectivización forzosa”, que culminó en el llamado “Holodomor”, palabra ucraniana, que significa “matar de hambre”.
El programa diseñado por el Estado soviético en 1932 tenía una doble finalidad: por una parte pretendía eliminar físicamente a los campesinos que se resistían a las colectivizaciones forzosas de sus tierras, sobre todo a los pequeños propietarios de tierras y ganado, y, por otra, reprimir cualquier síntoma de rebrote del nacionalismo ucraniano que se definía como pro-europeo y anti Moscú.
En apenas unos meses, los ucranianos más pobres comenzaron a morir por falta de alimentos, pues las huestes rusas de Stalin les confiscaban todos los granos que tenían para su subsistencia.- Allí si fue verdad, que comían hierbas y cortezas de árboles, perros y gatos, y en muchos casos apelaron al canibalismo para poder sobrevivir.-
Tal extremo de barbarie se alcanzó, que Nadezhda Alilúyeva, segunda esposa de Stalin, pidió a su marido que reconsiderase su política en Ucrania. Cuenta la historia, que ella se había negado a llevar la vida cómoda que le ofrecía el Kremlin, y quiso ingresar en la Escuela Técnica. Allí descubrió la realidad de la miserable vida que llevaba la mayoría de la población. Sus compañeros de trabajo le hablaron de las detenciones y de los fusilamientos arbitrarios, que su marido le negaba que sucedieran. Este baño de realidad la hundió en una profunda depresión.
Una noche, en noviembre de 1932, al regresar de una celebración conmemorativa del aniversario de la Revolución, Nadezhda fue hallada muerta en su habitación junto a un revólver, aunque Stalin obligó a los médicos a redactar un informe en el que se explicaba que había muerto de apendicitis.
El Holodomor fue silenciado en muchos países, gracias al eficiente aparato de propaganda del régimen comunista ruso, que logró desviar la atención del problema y vender una buena imagen de la URSS a nivel internacional.
A inicios de 1934, el Holodomor finalizó en toda Ucrania, Kazajastán y el norte del Cáucaso.
El resultado fue que alrededor 7 millones de personas murieron de inanición, y hasta un total de 40 millones de personas en toda la Unión Soviética se vieron afectadas por la hambruna.
Para muchos historiadores, el Holodomor que tuvo lugar entre 1932 y 1934 fue el mayor crimen cometido en época de Stalin y de toda la historia de la Unión Soviética, constituyendo una de las mayores tragedias humanitarias del siglo XX.
Hoy 24 de febrero, al comenzar a escribir la columna semanal, veo por la televisión que Rusia comenzó una nueva agresión a los Ucranianos, a 90 años de aquella salvajada.
En éste caso es el premier ruso Putin el agresor, y son otras las estrategias utilizadas, mucho más sofisticadas que otrora.
En ambos casos, se repite la intencionalidad de repeler el espíritu libertario, de un pueblo que no se quiere someter.
Gritemos fuerte ¡“Viva Ucrania libre”!