Martes 5 de julio, 2022
  • 8 am

¿Para qué sirve la ONU?

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
Hace unos días, recibí un whatsapp de un ex alumno de la Facultad de Derecho, donde me hacía un breve comentario sobre la invasión de Rusia a Ucrania y lo terminaba con una pregunta clave: ¿Para qué sirve la ONU? Estuve tentado en responderle “para nada”. Habría sido una respuesta sincera, pero poco correcta en una relación docente/alumno. Entendí que la respuesta merecía un análisis. Aquí va.
Está claro que la prepotencia de las grandes potencias mundiales, da por tierra con las teorías jurídicas que enseñamos en la Facultad de Derecho. Sobre todo en el Derecho Internacional Público, que es una rama que todavía no tiene bien definida su aplicación práctica, y donde el Derecho y la Política, juegan a “la topa” cuando se trata de decidir problemas internacionales como el presente.
Porque pese a los esfuerzos de Hugo Grocio, jurista, teólogo, filósofo y escritor holandés que es considerado uno de los fundadores del Derecho Internacional, propugnando la igualdad jurídica de todos los Estados, en verdad nada cambió. La realidad dice otra cosa. Porque nadie puede dudar que los Estados no son iguales en los hechos, y porque está más claro aún que en esta rama, lo político está por encima de todo lo jurídico. La combinación de estas dos constataciones, echan por tierra cualquier teoría académica en su contra. Para los docentes de Derecho, que enseñamos lo que “debe ser”, resulta chocante constatar lo que en realidad “es”.
Los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, que se firmó el 26 de junio de 1945 en San Francisco, dice alegremente en su art. 2º. Nral. 1º que “La Organización está basada en el principio de la igualdad soberana de todos sus Miembros”; y en el art. 1º Nral. 1º, lo complementa diciendo que “Los Propósitos de las Naciones Unidas son: 1. Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz”.
El órgano ejecutivo más importante de la ONU es el Consejo de Seguridad, que tiene 15 miembros y la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales. Y aquí viene la “trampa”: cinco de esos miembros son denominados miembros permanentes, y los diez restantes son no permanentes, elegidos por la Asamblea General. Los permanentes son la República de China, Francia, la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (hoy Rusia), el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos de América. Estos miembros tienen derecho de veto, o sea, que cada vez que se vote en el Consejo una resolución propuesta, si uno de esos cinco miembros no vota o vota en contra, la resolución se rechaza. La calidad de miembro permanente y titulares del derecho a veto fue tomada por los “ganadores” de la Segunda Guerra Mundial. Este solo dato ya nos permite ver la inutilidad de un organismo que dijo ser creado para evitar las guerras y funda todo el poder de sus miembros en su calidad de ganadores de una de las peores de ellas.
Usando su derecho de veto infinidad de veces los denominados “5 grandes” han impedido múltiples acciones de la ONU en defensa de la paz. O sea, cuando en un problema referido a la paz y seguridad internacional alguno de esos cinco miembros permanentes no vota, la resolución se rechaza, por lo tanto, cualquier resolución que se pretenda tomar con referencia a la invasión de Rusia a Ucrania, si no se obtiene el voto de Rusia, la resolución no se aprobará, aunque estén de acuerdo los restantes 14 miembros.
Quien pide una resolución por la paz, en su momento no la cumplió. Fue cuando Estados Unidos invadió Irak, situación en la que ni siquiera se sesionó por la seguridad del veto inmovilizador.
En el caso de Ucrania el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el viernes 25 de febrero y dos miembros permanentes, no votaron, Rusia y China y la votación se frustró.
Acá pues, por dura que sea, está la respuesta a mi ex alumno: la ONU, en estos casos, no sirve para nada.