sábado 1 de octubre, 2022
  • 8 am

Las bardas de tus vecinos

Gustavo Varela
Por

Gustavo Varela

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Por el Esc. Gustavo Varela
El gobernar trae consigo un pavor o pánico muy grande para la persona gobernante que es el temor de perder la popularidad el miedo de que la gente se olvide de la existencia del personaje político, que se fue construyendo con el paso del tiempo.
Esto que es algo que nos pasa a todos los seres humanos en nuestra vida cotidiana, en nuestras profesiones o en nuestras actividades personales, y que queda encapsulado dicho drama en la persona y su entorno, se torna por demás peligroso en el personaje del gobernante, por las características de los cargos que se ocupa, que es el de ser administrador de recursos económicos ajenos y que puede repercutir, negativamente, en las generaciones venideras de los administrados.
Para que el olvido no se torne realidad, se utilizan los dineros ajenos, para exaltar la figura del personaje público, en forma inversamente proporcional.- Cuanto más se acentúa el olvido, más dinero se derrocha, para que eso no ocurra.
Eso es lo que ocurrió en el entorno de América Latina, con muchos gobiernos que ya habían rendido lo que tenían que rendir, pero cuyos gobernantes, tozudamente, se empeñaron en intentar perpetuarse en el poder para siempre.
En este caso estoy hablando lo que estamos viendo en la tierra de nuestros hermanos argentinos, con el juicio que se le viene llevando a cabo a la ex – Presidente Cristina Fernández de Kirchner por corrupción con la obra pública, durante su mandato.
El sistema era sencillo, se otorgaba en base a licitaciones fraudulentas a empresas amigas del poder (propias en muchos casos) determinadas obras con enormes sobreprecios, cuyos dineros terminaban en los bolsillos de los propios gobernantes. Basta recordar bolsos llenos de plata ingresando en conventos truchos para guardarlos.-
Miles de millones de dólares (se habla de U$S.10.000.000.000) se estima que fueron desviados de las arcas del Estado argentino para los fines de “embalsamamiento” de la figura de la Señora ex Presidente, y perpetuarse en el poder.
En el alegato llevado a cabo por el Fiscal Diego Luciani, valiente voz que se alza, y más sabiendo cómo pueden terminar los fiscales a la luz del caso Nisman.
Ese fue uno de los gobiernos que deslumbró (y sigue deslumbrando a ciertos distraídos “Clase A”) a América Latina en años anteriores, y que terminó hundiendo en la pobreza a nuestro país hermano.
Pero ojo, que ese es el problema de los que utilizan los fondos públicos para trascender en el tiempo, pues son incapaces de poder llevar a cabo gobiernos transformadores, claros, transparentes, que estén al servicio de la gente y no al revés.
Acá en el Uruguay hay varios de ellos, y en nuestra comarca también.
Dicen que la justicia tarda pero llega.
Y eso es así en todos los ámbitos.
En el ambiente público como en el ambiente privado.
Pongan las bardas en remojo.