domingo 2 de octubre, 2022
  • 8 am

Lamentable

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Por el Padre Martín Ponce De León
Al comenzar el curso cada uno de los participantes fuimos invitados a compartir nuestras expectativas sobre el mismo.
Cada uno de los participantes fue expresando eso que estaba en su interior al comenzar el curso. Algunos manifestaron expectativas muy grandes con respecto al curso. Otros presentaban deseos que el curso les brindase respuestas que, tal vez, iban mucho más allá de lo que l curso podría brindar y no faltaron quienes manifestaron sus sencillas expectativas.
Todo era normal y dentro de lo que se supone al comienzo de un recorrido que no se sabe muy bien por donde ha de transitar.
Fue, entonces, que pude escuchar aquella expectativa que llamó mi atención y motiva este artículo. “Yo no tengo ninguna expectativa puesto que hace mucho tiempo que estudio el tema de este curso. Lo hago para poner mi experiencia al servicio de quienes participan puesto que les puedo ayudar a que sepan lo que yo”
Lamentable.
Se había anotado para hacer el curso y no para brindarlo.
Si brindase el curso sería una razón más que suficiente para borrarse puesto que el mismo es, siempre, un camino de búsqueda y no un algo para imponer las certezas que el dador puede tener.
Nunca podemos creernos que ya sepamos todo con respecto a cualquier aspecto de la vida.
Tener semejante postura no es otra cosa que manifestar una increíble necedad puesto que solamente un necio puede creer que ya lo sabe todo.
Si alguien pudiese llegar a decir tal cosa es un alguien que se cierra a la búsqueda y a los avances posibles.
¡Qué lamentable sería para la ciencia si los investigadores no existiesen!
Son ellos quienes con su mente inconforme quienes continúan abriendo caminos que permitan nuevas posibilidades.
Son ellos quienes han logrado esos avances que hoy se han logrado y que nos hacen saber que hemos crecido muchísimo como especie humana.
Siempre, por más edad que tengamos, debemos estar dispuestos a aprender.
Siempre debemos tener una mente abierta para poder continuar aprendiendo y conociendo de todo aquello que hace a nuestra condición humana.
En todos los campos que hacen a la realidad humana vemos que hay progresos y logros que despiertan nuestra admiración y no podemos cerrarnos a ellos por eso es que debemos estar dispuestos a aprender constantemente.
Lo que podemos saber hoy no responde a otra cosa que a lo que otros se han animado a investigar y compartir y ello nos ha permitido crecer.
Cuando nos negamos a estar abiertos para aprender no hacemos otra cosa que limitarnos en nuestra condición de personas y tal cosa no nos permite ser un poco mejores.
Somos mejores personas en la medida en que, a medida vamos viviendo, vamos aprendiendo en esa suerte de acierto y error que la vida es.
Solamente así nuestra realidad personal crece y madura volviéndose un constante aprender.
Es muy lamentable cuando nos encontramos con seres que, únicamente, están dispuestos a enseñar puesto que creen lo saben todo. Esos seres que no necesitan escuchar puesto ya poseen todas las respuestas y todas las certezas.
Son esos seres que, sin duda, tienen mucho para aportar pero son muy pocas veces escuchados debido a su postura.
Me imagino lo que debe de haber sido para quienes nos iban a acompañar en el curso el escuchar que no se tenía ninguna expectativa.
Cada uno exponía sus expectativas y a mí el escuchar aquello me hizo crecer el deseo de decirle “Bórrese del curso y limítese en lo que ya sabe puesto que se postura es lamentable”.