sábado 1 de octubre, 2022
  • 8 am

Una hora crucial para el gobierno nacional

Gustavo Varela
Por

Gustavo Varela

14 opiniones

Por Gustavo Varela

Me siento a escribir esta columna, y la televisión comienza a pasar la noticia del atentado que se intentó perpetrar contra la Vicepresidente argentina Cristina Fernández, lo que me lleva a pensar que siempre se puede estar peor, aunque se crea lo contrario.

Eso me reafirma a escribir sobre el tema que tenía pensado.

Los gremios de la educación han apretado el pie sobre el acelerador con sus críticas hacia la reforma educativa que el Presidente ha anunciado que llevará adelante, convencido de que es necesaria y urgente, pues el deterioro de la misma es evidente.

Movistar – 19/09/22 al 19/10/22

Eso ha llevado a que el embate que se está llevando a cabo está pasando de  algunos límites a los que el Uruguay no está acostumbrado a traspasar.

Hace unos días estuve escuchando a la Presidente del Pit-Cnt de Salto, relativizando y minimizando sucesos que ocurrieron con el Presidente Lacalle Pou cuando un grupo de dirigentes gremiales le gritaron “hijo de yuta”, en el acto que se organizó en el marco de festejos por el día de la Independencia.

La dirigente gremial local, expresó que no había que poner tanto el acento en lo ocurrido, pues era un acto aislado llevado a cabo por un grupo de jóvenes exaltados. Además aclaró que la palabra era “yuta” y no “puta” como había pensado todo el mundo, y que por lo tanto no era lo mismo.

Obviamente que el relativismo ensayado por la dirigente gremial, siempre está del lado de “ellos”, pues cuando se expresa sobre lo que hacen los “otros”, lo hace con un nivel de desprecio alarmante.

Y una cosa lleva de la mano a la otra, decía mi abuelita.

Ayer, en un acto convocado por autoridades del Codicen en el Cerro de Montevideo, un grupo de docentes y estudiantes autoconvocados, dice la prensa, intentó ingresar a dicho local lo que no les fue permitido por personal de seguridad, lo que llevó a exacerbar el ánimo de dichos educandos y sus educadores.

El resultado fue que al final de dicho evento le reventaron el parabrisas trasero del vehículo donde se retiraba el presidente del Codicen.

¿Es posible que el Pit-Cnt, con el paraguas del Frente Amplio, decida “per se” quienes pueden realizar charlas para aplicar los planes para los que pidió el voto a la ciudadanía?

¿Es posible que perdamos la tolerancia política, ese valor agregado de la política uruguaya, por el afán de que quieran regresar al poder?

Uno entiende que hay muchos que perdieron ciertos “privilegios académicos” (para decirlo con suavidad y elegancia) y eso lleva a la desesperación de oponerse a todo. En Salto está ocurriendo, y mucho.

Pero esas cosas no nos deben de atropellar las formas democráticas que tenemos de relacionarnos.

En la Argentina, un país que tiene todo para que sus habitantes vivan felices, todos los días vemos que atrasa un casillero, y me temo que no hemos visto lo peor.

En Uruguay no queremos que eso ocurra y para eso debemos trabajar muy duro.

Aunque también es justo aclarar algo. Ni se imaginen que a los ponchazos nos van a llevar por delante.

Reclaman diálogo, pero promueven enfrentamientos. Para los que están en la oposición sería conveniente dar mensajes a la ciudadanía de estar claramente en contra de los actos violentos. Lo que no significa estar a favor del gobierno.

Para los integrantes de la coalición, sería mejor que estuvieran con más presencia en la cancha, defendiendo al gobierno.

Los cargos pueden dar el calorcito de la tranquilidad mundana, defender las ideas en las que uno cree, da tranquilidad de espíritu.