lunes 3 de octubre, 2022
  • 8 am

Grietas

César Suárez
Por

César Suárez

20 opiniones

Por Dr. César Suárez
Las polémicas, las peleas, las ofensas, los malos entendidos, la cizaña, suelen desviarnos frecuentemente de nuestros objetivos cada vez que ingresamos en el juego, para terminar, gastando energías e incluso generando repercusiones innecesarias sobre la gente cercana a la que la disputa no le interesa pero que termina por sufrir las consecuencias de un disturbio ajeno en la que se ve por cercanía, involuntariamente involucrado.
Es frecuente ver como hay gente que se involucran y terminan por implicarse en temas en los que ni siquiera están informados o mal informados, tomando partido por conceptos difusos y medias verdades que terminan por afectar sus relacionamientos personales.
La eclosión de las redes sociales, en “asamblea permanente” abundan opiniones sin sustento que son tomadas por muchos como ciertas en una suerte de teléfono descompuesto generando una realidad paralela que funciona en otra dimensión como si fuera otro mundo que en realidad no existe, pero termina por influir en forma nociva sobre el mundo real
Lasfakenews son un ejemplo que distorsionan la realidad, mentiras intencionales para confundir y llevar agua turbia para algún molino espurio y que suelen tomar desprevenido a muchos distraídos y aprovechados por los que la verdad no les interesa.
Hay personas que se ofenden o enojan en forma grosera antes de preguntar o averiguar e ingresan en entredicho generando situaciones que se interponen en un plan o en un proyecto y si la otra parte tiene la tendencia a también a ofenderse, ambos desvían objetivos comprometiendo proyectos en el que participan otras personas que no les interesa ese conflicto, pero sufren las consecuencias en forma indirecta.
Nadie está libre de “engancharse” en el primer amague, pero como siempre se ha dicho, es imperioso tomarse el tiempo necesario para contar hasta diez y no ingresar en una disputa innecesaria que vaya en contrario a los objetivos reales que cada uno tiene, sin embargo, hay situaciones que el objetivo es justamente, “embarrar la cancha” para que río revuelto ligar algún pescado que en aguas tranquilas sería imposible de pescar.
Es aconsejable que cuando hay entrevero, tomar la suficiente distancia para poder observar de lejos y esperar que pase el remolino, separar la paja del trigo y tratar de poner cada cosa en su lugar o en lugar que debería ir.
Cuantas oportunidades se pierden en aguas borrascosas por no tomarse el tiempo necesario para interpretar lo que se dijo o se escuchó para terminar encendiendo una mecha de un conflicto innecesario entre gente que busca y necesita lo mismo y en vez de sumar esfuerzos, se trenzan en discusiones inútiles que se entreveran en remolinos de ofensas superfluas en vez de gastar esas mismas energías en marchar juntos hacia ese objetivo deseado.
Después, el tiempo transcurre, los ánimos se atemperan, pero tarde ya, la gente que se peleó se reencuentra, se da un abrazo y hasta se pide disculpas, pero las oportunidades y el tiempo perdido, ya se perdió y quedó en el basurero cósmico de conflictos inútiles entre iguales, mientras otros, no tan giles, ni tan apasionados, pasaron de largo sin transitar por los enredos que la mayoría tiene como una suerte de pasión por entrar, muchas veces sin encontrar después la puerta de salida.
A diario escucho gente enojada por cuestiones circunstanciales que antes de preguntar o averiguar entran solos en ese remolino cósmico tormentoso y se retuercen ahí dentro como quien voluntariamente pisa un charco barroso para enojarse luego por haberse embarrado cuando perfectamente podría haberle pasado por el constado sin ni siquiera salpicarse.
En la vida cotidiana cada quien se encuentran con pequeñas o grandes grietas, la mayoría reparables en un simple intercambio racional de opiniones encontrando los consensos necesarios, pero hay quienes parece que disfrutan de sembrar cizaña, aportando las gritas que después se hacen cada vez más difíciles de sellar.
La tozudez, la intolerancia, la intransigencia, la obcecación, la arrogancia, la soberbia, la testarudez, el fanatismo, van abriendo las grietas, el antídoto, la sabiduría, la razón, el humanismo, la solidaridad, la inteligencia, herramientas al alcance de cualquier ser racional que se tome el tiempo necesario para sentarse a pensar.