sábado 1 de octubre, 2022
  • 8 am

“Mi literatura es como una colcha de retazos, armada con las voces de muchos escritores”

Por Melisa Ferradini.
Luis Do Santos tiene 55 años. Nació el 9 julio de 1967 en el departamento de Artigas. Luego de una infancia rural cercana a la naturaleza, su adolescencia transcurrió durante la llamada dictadura cívico-militar en un internado alejado de su hogar. Después del bachillerato se trasladó a Montevideo a continuar sus estudios universitarios. Una libertad repentina y la ambición de ser profesor, pronto abandonada. Está casado y vive junto a su familia hace muchos años en nuestra ciudad. Actualmente trabaja en un supermercado cooperativo y se dedica también a su actividad literaria. Su bibliografía es muy amplia, Tras la niebla (2008), La última frontera (2008), El zambullidor (2014), Traducciones en francés, L’enfant du fleuve, (2020) Traducciones en portugués, O Mergulhador (2020). En el año 2014 participó del Concurso Literario Juan Carlos Onetti, donde obtuvo mención de honor en la categoría de narrativa por El zambullidor. Les compartimos esta entrevista con un gran escritor salteño por adopción que desde chico escribe con gran pasión.
-¿Podría explicarnos cuando y como se despertó en usted la vocación literaria?
-Yo escribo casi desde que tengo memoria. En mi casa de la infancia los libros eran escasos pero se contaban muchas historias, sobre todo fantásticas, de personajes increíbles, aparecidos, fantasmas, héroes de barro y mujeres sin tiempo, protagonistas siempre de sucesos extraordinarios. Creo que en medio de esas memorias que traían mis abuelos y mis padres, fue germinando la semilla de lo que hoy es mi propio mundo literario. El primer relato que recuerdo haber escrito, ya en la adolescencia, fue un cuento sobre el capitán de un equipo de fútbol infantil, basado en un película argentina que había visto en mi pueblo Calpica cuando era niño. (Pelota de Trapo dirigida por Leopoldo Torres Ríos y protagonizada por Armando Bo).

“Dentro de la literatura siempre me ha fascinado el realismo mágico”

-Dentro de la narrativa ¿Qué géneros son los que le atraen más a la hora de escribir?
-Me considero un narrador nato, contador de historias, he escrito algunas poesías, porque admiro mucho a los poetas, que pueden encontrar profundidad y belleza en pocas palabras. Me gustan aquellas historias que son narradas con lenguaje poético. Si tengo que inclinarme por un estilo, siempre me ha fascinado el realismo mágico, ese género tan bien llevado por nuestros grandes escritores latinoamericanos.
-Todo escritor tiene uno o varios escritores preferidos ¿podría contarnos cuales son los suyos?
-Siempre digo que mi literatura es como una colcha de retazos, armada con las voces de muchos escritores a los que he tenido el orgullo de leer. Pero si tengo que nombrar a algunos, diría que Gabriel García Márquez es una guía en mi camino literario. También la literatura brasileña. Guimaraes Rosa, Murilo Rubiao, Simoes Lopes Neto y el gran José Mauro de Vasconcelos. También Quiroga, por supuesto, Marosa Di Giorgio, Serafín J García, Paco Espínola y Juan José Morosoli, de quien admiro sobre todo su forma de delinear a los personajes. Ente los escritores uruguayos que están creando en la actualidad, me gustan mucho Fabián Severo, Damián González Bertolino, Gustavo Espinosa, Margarita Heinzen, Carolina Bello, Pedro Peña, en fin, por suerte hay muchos y muy buenos.
-¿Qué es lo que experimenta a la hora de escribir?
-Experimento unas sensaciones difíciles de explicar. Inseguridad, miedo a mostrar lo que escribo, a veces dolor por el proceso creativo mismo, pero sobre todo, experimento mucha felicidad. Escribir me hace feliz. Aunque siempre descarto más de lo que finalmente queda, ese espacio de enfrentarse a uno mismo, sin ataduras ni trampas, es realmente lo que se disfruta. Parecerá una frase hecha, pero escribir es una necesidad para mí.
-¿Tiene alguna cábala especial a la hora de comenzar a escribir?
-No tengo cábalas para escribir. Apenas estar tranquilo y esperar a que pase el miedo diario a la página en blanco.
-Una vez terminado el libro ¿cuáles cree que son los obstáculos a derrumbar del autor para poder publicar?
-Una vez que uno está decidido a mostrar lo que escribió, tiene que buscar la forma. Publicar siempre es y será difícil, aún más cuando uno está en el interior, tan lejos de Montevideo. Y no hablo solo de distancia en kilómetros. Hay que insistir, enviar materiales a las editoriales, volver a insistir. También está la posibilidad de hacer publicaciones de autor, que es una forma muy válida de hacer conocer nuestro trabajo.
-¿Alguna sugerencia o consejo a quienes se disponen a escribir su primer libro?
-Yo diría que lo primero es sacarse la mochila de querer publicar. A veces tarda demasiado o a veces nunca llega, así que a la hora de escribir es bueno no cargar con ese peso en la espalda. Simplemente ser uno mismo y leer, leer, leer y otra vez leer.