sábado 24 de septiembre, 2022
  • 8 am

Rodó Inclusivo

Gerardo Ponce de León
Por

Gerardo Ponce de León

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Por Gerardo Ponce
De León
Gracias a Dios, que podemos ver a gente que hace cosas por los demás. Muchos pensamos que es muy difícil y basta ver como se mueve para darnos cuenta que es elevar o limpiarnos un poco los ojos, sin dejar de lado el hecho de la costumbre, para darnos cuenta de por qué lo hacen. Otro factor es la naturalidad. La costumbre y la naturalidad permiten que de afuera, veamos que es para ellos algo común, y que podemos hacerlo, por más que me cueste o lo piense, en un principio.
Si se quiere es la enseñanza o lo que nos tiene que dejar, cuando públicamente se conocen estos casos. Uno ve, y nos tenemos que poner a pensar, que querer es poder y poner manos a la obra, es decir comenzar, aunque sepamos que nos puede costar mucho de entrada, ya que tenemos que desprendernos de algo nuestro, que nos cuesta, y ahí está el valor o la razón de que cuando queremos acordar, nos ganó la costumbre y la naturalidad. Como todo tenemos que dar pasos previos, en algunos casos incómodos y dolorosos, pero que tenemos que aceptar el sacrificio, si queremos cambiar o darnos a los demás.
Lo más grande que hacen, también, es el anonimato, porque circunstancialmente, uno se entera, ya que de parte de ellos el silencio acompaña su obrar. Entonces se nos van juntando factores que hacen que trabajen por el prójimo. La suma de ellos hacen, que miremos con recelo, porque sabemos que somos o nos cuesta: la naturalidad, la costumbre y el anonimato.
¿A quién no le gusta un aplauso, un mimo o un alago? ¿Saben a quién no le importa? A esta gente que lo hace, hasta sin darse cuenta, por costumbre y en anonimato. ES QUERER al prójimo. Es también gente que ha leído y saben de la vida de Jesús, porque lo que hacen es poner en práctica sus enseñanzas.
No se tiene que ser, solamente cristiano-católico, es poner en nuestras vidas, como gran valor, el AMOR; enseñanza primaria esta actitud, ya que Cristo nos enseña: “AMAR al prójimo como a uno mismo”. Dentro de lo que nos pide es que tenemos que ser capaces de dar lo que nos hace falta, si al otro le hace más falta que a mí; y hay una pregunta para todos nosotros ¿somos capaces de hacerlo? Nos quiere decir que junto al amor tenemos el sacrificio, la humildad y la entrega. Mucha gente tiene esas virtudes pero cuando tenemos que llevarla a la práctica, se terminan y aparece el apego, lo material, el consumismo, que nos ganan y nos hace dejar nuestras convicciones de lado.
Muchas veces es como mirarme en un espejo, teniendo que reconocer que lo fácil le gana al sacrificio. Claro Jesús fue capaz de dar su vida por amor; por todos nosotros. Por su muerte fue capaz de abrir la puerta al AMOR y al PERDÓN. Nos pide lo mismo, pero sabe de nuestros límites y ahí, tiende su mano para ayudarnos, perdonarnos y todo porque nos quiere. Nos pide un sacrificio pequeño, frente a nuestro apego y poca entrega por los más necesitados.
Hablando con uno de los que llevan adelante a Rodó inclusivo y me decía: “lo único que uno recibe es Amor” y lo que ellos le dan a esos muchachos es entrega, humildad, comprensión. Los tratan de igual a igual y los jugadores sienten lo que reciben, que no es otra cosa que caricias directas al corazón. Dentro de su imposibilidad entienden y comprenden que son tratados sin diferencia alguna.