miércoles 7 de diciembre, 2022
  • 8 am

Entregate, estás rodeado

César Suárez
Por

César Suárez

133 opiniones

Por Dr. César Suárez
Hay gente que le encanta exponer su vida expresando a quien lo quera oír, sus vivencias, sus alegrías sus tristezas, sus proyectos, sus triunfos y sus fracasos tal como si estuviera en una caja de cristal transparente, pero hay otros, que suelen ser muy reservados y se guardan su privacidad para sí.
Sin embargo, hoy día, por más que se esfuerce, nadie puede pasar desapercibido por esta vida, sólo basta con nacer para que se comience a registrar datos que se irán acumulando a través de toda la vida y que irán dejando testimonio de la existencia de cada uno.
Los datos acerca de la vida de cualquier ciudadano comienza con su partida de nacimiento, documento obligatorio que registra, nombre sexo, hora, día, mes, año y lugar de nacimiento. Nombres apellidos, profesión, nacionalidad, residencia y edad de madre, padre, abuelos y/o testigos, también, parte de estos datos figuran en libreta de casamiento de los padres y la hubiere.
En el correr de la vida irá acumulando, oficialmente datos contenidos en sus documentos de identidad, renovaciones, credencial cívica, casamientos divorcios, libretas de conducir, ingreso y egreso, en instituciones de enseñanza, títulos oficiales, registros en instituciones de seguridad social y finalizará sus registros oficiales con el certificado de defunción con datos de hora, día, mes, año, edad, causa de fallecimiento entre otros datos.
De este modo, en nuestro país, nadie pasa desapercibido para los registros oficiales, disponiéndose siempre de los datos suficiente para identificar a una persona y una breve historia que lo ubica en tiempo y espacio para cuando alguna institución oficial necesita saber acerca de cualquier persona, datos que suelen aparecer en los informes periodísticos cada vez que alguien adquiere cierta notoriedad por acontecimientos que lo involucran en alguna historia de interés público.
Independientemente delos datos oficiales, cada individuo que transita por la vida, va desparramando datos en forma voluntaria o involuntaria que hacen, que se vaya acumulando información que gracias a las llamadas telefónicas, a las redes sociales y la mensajería instantánea y al uso de tarjetas de crédito y débito vaya quedando acumulada el perfil de compras de cada individuo, información que hábilmente manejada por empresas que se van enterando sin que nos demos cuenta, cuáles son nuestras preferencia a través de las compras que cada uno hace o cada vez que consultamos una página de internet, todo, todo queda registrado en alguna parte.
Entonces no puede llamar la atención que frecuentemente sin que lo hayamos solicitado no aparecen mensajes justamente ofreciéndonos comprar cosas que justamente estuvimos consultando hace un rato o el día de ayer a través de una red social o una página de internet.
Las redes sociales suelen recoger nuestros gustos y nuestras opiniones ya sea expresando nuestro pensamiento y reenviando mensajes ajenos que van dibujando nuestra personalidad, nuestra forma de ser y de pensar, lo que aprobamos y lo que rechazamos y no se necesita ser demasiado expresivo para quien quiera saber acerca de nosotros pueda acceder a toda la información.
Las empresas que buscan empleados suelen consultar las redes sociales para poder disponer del perfil de la persona que quieren contratar y saber cómo pensamos, como actuamos, cuáles son nuestras inquietudes, cuáles nuestras fortalezas y cuáles son nuestras debilidades y cuales nuestros berretines.
Es claro que hoy día resulta casi imposible pasar desapercibido, se puede saber a dónde fuimos, cuánto tiempo nos quedamos, en que gastamos nuestro dinero, si pagamos nuestras cuentas o quedamos en el clearing, donde fue que tomamos una determinada fotografía con nuestro teléfono celular, a quien se la enviamos, en que empresa viajamos a qué hora salimos, a qué hora llegamos.
Siempre podrán saber dónde anduvo tu teléfono celular, cuantas llamadas hiciste en qué horario y a quien.
Probablemente, que en la mayoría de los casos tu información personal no le interese a nadie, pero si le interesa a alguien, seguramente que te van a encontrar.
La realidad, es que por más que quieras esquivar, no hay forma de escapar.
Un consejo sano, ni se ocurra escapar, mejor entregate que estás rodeado.