jueves 2 de febrero, 2023
  • 8 am

No permitamos que nos quieran engañar

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por el Esc. Gustavo Varela
La semana pasada nos preguntábamos si lo que ocurría a nivel del futbol no era replicable a nivel de lo que nos pasa como sociedad, pues encontrábamos que estamos como anestesiados, y aceptamos mansamente determinadas vicisitudes que nos ocurre desde hace mucho tiempo.
Para muestra basta un zapato.
A las 24 horas de haber culminado el mundial para Uruguay, las autoridades de la AUF anuncian que le ofrecieron la continuidad a Alonso como técnico de la selección, sin aclarar más nada.
¿Pero cómo?
¿Nadie le va a pedir que rinda cuentas de lo que hizo?
¿Se va a aceptar mansamente una situación que fue enojosa para el 99 % de los habitantes del país, así sin más?
Por eso nos preguntábamos en la nota de la semana pasada, si como sociedad vamos a seguir tolerando determinadas situaciones que se dan en otros ámbitos que no son los futboleros.
Pongamos algunos ejemplos que son paradigmáticos. El presidente del FA se ha quejado, permanentemente, que desde el gobierno no se lo consulta en determinados temas que son de importancia para la marcha del país. Que ellos están para ayudar y no para poner palos en la rueda.
Sin embargo, en plena pandemia, y siendo él presidente del Pit-Cnt, se le hizo un paro al gobierno porque consideraban que había que cuarentenar el país con un confinamiento al estilo argentino, que de haberlo seguido hubiera hundido al Uruguay en la miseria y pobreza para nuestra gente.
Sin embargo hoy tiene el tupé de dar clases de formas de gobernar.
Otro ejemplo, y bien cerquita. El Intendente de Salto pidió la bolada para gobernar el departamento por cinco años en las elecciones de 2020. Una vez reelecto, se dedicó y se está dedicando a perseguir una candidatura al senado para el período que viene, desentendiéndose de la tarea gubernativa y utilizando los recursos de los salteños para el logro de su fin personal.
En ambos casos, ¿se puede aceptar mansamente que se juegue con el destino de la gente, de forma tan grosera y burda?
Parecería que la sociedad estuviera paralizada, y permitiera, sin reacción alguna, que se tuviera licencia para decir y hacer cualquier disparate desde cualquier ámbito.
Lo mismo nos pasó con la selección de futbol, y así terminamos.
Nos fuimos acostumbrando a que siempre hubiera una excusa para afrontar los fracasos, mientras tanto no hacíamos nada por cambiar.
Y así terminamos en el último lugar del tarro en materia de clubes después de haber sido potencias, y con la selección nos dejamos convencer que la mafia estaba en nuestra contra, mientras que poníamos a diez jugadores dentro de nuestra área y un solitario delantero que recibía cascotazos a la distancia.
Eso sí, las presuntas virtudes era que formábamos jugadores, que los gozaban los clubes extranjeros, mientras que con la celeste no se ganaba nada.
Debemos cambiar.
Debemos dejar de ser atraídos por vendedores de humo que nada hacen y que por el contrario, utilizan los bienes de la sociedad para financiar proyectos personales, mientras se rompe todo lo que otros con tanto sacrificio lograron levantar.-
Aprovechemos el enésimo fracaso, para comenzar a construir una sociedad más justa, y equilibrada, donde no tengamos miedo a decir negro, lo que es negro, y a decir blanco, lo que es blanco.
En nuestra cabeza está el poder.