sábado 28 de enero, 2023
  • 8 am

Ernesto Racedo

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por el Esc. Gustavo Varela
Días pasados, a raíz de un decreto surgido de la Junta Departamental de Salto, a la plaza ubicada en las calles Juan Carlos Gómez y Corrientes del Barrio Cien Manzanas, se la denominó con el nombre de Ernesto Racedo.
Con Ernesto y Gloria Silva y Monti, nos unió durante años una larga amistad, edificada tras el trabajo realizado en la Lista 92, ya que desde su inicio fueron referentes ineludibles del mencionado barrio.
La “Colina de los Blancos” se denominaba el predio donde se acostumbraba a realizar enormes asambleas proselitistas por parte de la familia Racedo.
Sin embargo, a pesar de ser permanentes militantes de nuestra colectividad política, jamás vi, ni escuché de Ernesto, de Gloria ni de ningún integrante de dicha familia, negar una ayuda por la sola condición de no ser votante blanco, a quien lo precisara.
Caminaban permanentemente el barrio, metiéndose en cuanta casa los solicitaran, pues para ellos lo social era lo principal.
-Ernesto fue Edil de la Junta Departamental de Salto, integrando la bancada de la mencionada agrupación, y tuve el alto honor de haber compartido más de una legislatura como compañero.
Se destacaba por las denominadas media hora previa, donde los ediles llevan al seno del plenario todas las inquietudes de carácter general que quieran anoticiar al ejecutivo comunal, de las vicisitudes de las distintas zonas del departamento y de la ciudad, y allí Ernesto permanentemente bregaba por su querido Cien Manzanas, pidiendo por las calles, por alguna línea de ómnibus, por alguna obra de infraestructura que no funcionaba bien etc.
Fue un buen cristiano, que trabajó incansablemente desde la Obra de Don Bosco. Junto a Gloria fueron de esas personas que están para el hacer, más que para el decir, e hicieron durante años muchísimas obras, pero también ayudaron a difundir los valores cristianos.
Tenía un gimnasio en el que recibía a alumnos para desarrollar actividades físicas, y en el que en el tiempo de elecciones corríamos las pesas para un lado y los diferentes equipos para otro, y allí nos refugiábamos cuando alguna elección se desarrollaba en el crudo invierno.
Justamente allí fue la última vez que lo vi en la última campaña electoral departamental, ya disminuido físicamente, pero con todo el fervor encima, que lo hacía un referente ineludible del nacionalismo.
No dudo que tanto Gloria, como Lourdes y Ernesto, se encontrarán orgullosos de haberlo tenido tan cerca durante toda su vida.
Muy justo reconocimiento es el que llevó a cabo la Junta Departamental de Salto, con el acompañamiento del Ejecutivo Comunal, con la figura de Ernesto Racedo.
¡Hasta siempre Gran Jefe!