jueves 2 de febrero, 2023
  • 8 am

Iasha Sznajder

César Suárez
Por

César Suárez

139 opiniones

Por Dr. César Suárez
Hace dos años y medio, exactamente el 10 de mayo de 2020, yo publicaba en este mismo espacio una columna titulada Iasha referida a mi colega y amigo Iasha Sznajder, entrañable amigo cosechado en la Facultad de Medicina en épocas de estudiantes.
No recuerdo con precisión la fecha exacta en que nos conocimos porque nunca coincidimos en ningún grupo que armaba la bedelía de la Facultad, pero si recuerdo que fue en la guardia de emergencia del Hospital Maciel donde hacíamos nuestra primera aproximación al entrenamiento clínico acompañando como “leucocitos” a estudiantes avanzados que oficiaban de internos de la guardia. Ahí compartíamos largas madrugadas intentando aprender nuestras primeras habilidades clínicas, fue ahí que iniciamos una estrecha amistad.
Eran épocas de dictadura, poco después fue cerrada la facultad y en las guardias intentábamos aprovechar el tiempo para aprender lo que pudiéramos hasta que ambos, como tantos otros, caímos presos por motivos banales, cada uno por su lado para vernos por última vez en abril de 1974 en el patio del cuartel noveno de caballería.
Yo fui liberado varios meses después, pero él, que era de origen extranjero, fue procesado y deportado dos años medio después y le perdí el rastro hasta mayo de 2020 momento que se me dio por buscar su nombre en internet encontrando varias referencias y conferencias que había dado en varios lugares del mundo dado que había desarrollado una brillante carrera en su especialidad de Neumología, área en la que se dedicó a la investigación y a la docencia hasta obtener la jefatura de cátedra en una prestigiosa Universidad North Western de Chicago en Estados Unidos.
Una vez identificada a universidad donde él se desempeñaba, escribí un correo electrónico aportando la forma de ubicarme.
Para mi sorpresa, esa misma tarde recibí una llamada telefónica de su parte y a partir de ahí compartimos horas de video llamada a través del tiempo reiniciando un vínculo suspendido hacía 46 años.
Este 13 de diciembre, luego de casi 49 años, tuvimos la oportunidad de darnos un abrazo en vivo dado que vino con su esposa, mi amiga Elena Aguirre, a visitar a nuestro país y a numerosos viejos amigos.
Tuvimos una primera reunión en la casa de un amigo en común Walter Tounier, famoso escultor y director de cine de una muy larga y proficua carrera más conocido por ser el creador de los Tatitos (muñecos animados) junto a otros amigos en común donde tuve la oportunidad de conocer al Filósofo y Escritor Roberto Blatt.
En 1971 con Warlter Tounier e Iasha, viajamos junto a un grupo de la Facultad de Medicina a Fray Bentos en oportunidad de una epidemia de sarampión donde hicimos una película dirigida por el cineasta Mario Handler donde Tounier era el filmógrafo y fotógrafo e Iasha el sonidista película que cuando estuvo editada fue presentada en el Paraninfo de la Universidad.
Walter Tounier conserva fotos de este nuestra visita a Fray Bentos donde pude rescatar varias que ya tienen 51 años.
Al día siguiente tuvimos otra reunión, en esta oportunidad con compañeros de la generación 69 de la Facultad de Medicina con quienes Iasha y yo habíamos compartido parte de nuestra historia personal a los inicios de la década de los setentas.
En esa reunión, el archivo de nuestras memorias se fue desempolvando saltando innumerables recuerdos que estimulaban la rememoración de otros recuerdos de las épocas de nuestra juventud.
Fueron unos días de muy fuertes emociones que suman a nuestras historias personales que van dejando sus huellas y que dan la satisfacción de haberlas vividos para luego poderlas recordar y en este caso, poderlas compartir con los que tengan la oportunidad de leer esta columna.