viernes 3 de febrero, 2023
  • 8 am

Intento de golpe en Brasil y el valor de la democracia en Latinoamérica

Daniel Dalmao
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Daniel Dalmao

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Por Daniel Dalmao
Partido Comunista
La semana pasada escribíamos sobre la asunción de Lula, por tercera vez, como presidente de Brasil y la importancia de ese hecho político que trasciende sin duda los límites del inmenso país hermano. A los pocos días, el domingo pasado, la noticia fue el intento de golpe de estado con el inconfundible sello del ex presidente Bolsonaro.
El hecho que intentó desencadenar una intervención militar fue la toma simultanea de las sedes de los tres poderes-Ejecutivo, Legislativo y Judicial-movilizando para eso a unos 5 000 militantes de ultraderecha partidarios de Bolsonaro, quien se encuentra en Estados Unidos desde antes de la asunción de Lula, es decir no pudo o no quiso estar para el traspaso del mando a quien democrática y legítimamente el pueblo eligió.
El intento de golpe fracasó. El presidente Lula y su gobierno salieron fortalecidos. Fundamental fue la firmeza del presidente, del parlamento y de la conducción del poder judicial. También es de destacar el apoyo de los 27 gobernadores estaduales.
El respaldo a la democracia en Brasil llegó inmediatamente desde los países latinoamericanos y desde otras partes del mundo. No podía ser de otra manera. Las pretensiones de la ultraderecha brasilera de mantener a su líder en el gobierno constituyen un hecho impresentable. No a todos les resulta fácil, cómodo, expresar su respaldo.
A algunos exponentes de la derecha les cuesta, lo hacen a regañadientes. Ver al respecto a la derecha macrista en Argentina, o a la uruguaya, que dio vueltas en el parlamento para respaldar una declaración que finalmente salió por unanimidad, pero a la cual intentaron y en buena parte lo lograron, “lavar” bastante en su contenido.
Un poeta español decía que “los señoritos hablan todo el tiempo de la democracia, pero a la hora de defenderla es el pueblo quien lo hace con su sacrificio”. Imposible no recordar que este año se cumplirán 50 años del golpe de estado en Uruguay que dio inicio a una cruel dictadura fascista que se extendió por 12 largos años y cuyas consecuencias padecemos aún hoy. La contracara más significativa a ese golpe fue la respuesta de la clase obrera uruguaya que respondió inmediatamente, como estaba dispuesto, con una huelga general que mantuvo heroicamente por 15 días. Esa “Huelga General” no pudo derrotar en ese momento a la dictadura, pero “la hirió de muerte” ya que la hizo nacer sin respaldo popular. Faltó el apoyo de los partidos tradicionales en su totalidad a ese sacrificio de la clase obrera organizada, sí estuvo el Frente Amplio y una parte del Partido Nacional. Aun no han respondido frente al pueblo uruguayo dichos partidos por su “flaqueza democrática (para evitar otros términos que pueden resultar más hirientes) en ese momento histórico.
Hoy, otros pueblos latinoamericanos sufren ataques a su democracia, aunque sus situaciones no merecen mucha atención por parte de los grandes medios de comunicación. Todos estos ataques vienen fundamentalmente de la ultraderecha, representante siempre de poderosos intereses económicos. En Bolivia quieren volver al golpe de 2019, en Argentina tienen cooptado al poder judicial, en Perú matan impunemente al pueblo que se moviliza exigiendo “¡elecciones ya!”, en El Salvador Bukele arrasa con las garantías democráticas en nombre de una supuesta lucha contra la corrupción, en otros están allí, ”agazapados”.
A nosotros nos queda el estar atentos, respaldando siempre a los pueblos en sus luchas democráticas y a la vez defendiendo, desarrollando y profundizando nuestra propia democracia, conquistada siempre y nunca regalada por ningún “señorito”.