sábado 22 de junio, 2024
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La columna infiltrada: NUEVO ORDEN MUNDIAL

La semana pasada hablamos sobre la planificación familiar, el aborto y el suicidio asistido (eutanasia) como conexiones ligadas a los planes mundiales del control de la humanidad y la eliminación de los “vientres inútiles y el sobrante de la población mundial (población no productiva)”. Hoy el tema es el “Nuevo Orden Mundial”.

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La mejor manera de saber si el Nuevo Orden Mundial se está movilizando seriamente en la toma del poder mundial (aunque claramente pocos lo ven), es analizar algunas frases de sus impulsores. Generalmente son dichos o escritos en los discursos o conferencias brindadas por varios dignatarios en los foros internacionales, luego de cada crisis económica o ataque terrorista que ocurre en el mundo. Un ejemplo de esto lo encontramos en el documento que enviara al Congreso el entonces presidente de EE.UU George Bush el 11 de septiembre de 1991, titulado “Hacia un inminente Nuevo Orden Mundial”, en el que manifestó lo siguiente:

La crisis en el Golfo Pérsico ofrece una única oportunidad para movilizarnos hacia un período histórico de cooperación. Después de estos tiempos problemáticos un Nuevo Orden Mundial puede surgir, en el que todas las naciones del mundo, del este y el oeste, del norte y el sur, puedan prosperar y vivir en una convivencia armoniosa que debe nacer”. Su lectura descuidada llevaría a creer que no dijo nada trascendente. Aunque está anunciado, nada ni nada menos que: “puede surgir” (…) “un Nuevo Orden Mundial” (…) “que debe nacer”. Parecería ser que cada hito global está diseñado para fortalecer la idea de la implantación de un Nuevo Orden Mundial.

Muchos afirman que precisamente se crean los conflictos con ese propósito. También cantidad de personas entendidas en la materia opinan que los ataques terroristas fueron planeados para alcanzar los objetivos de Adam Waishaupt y su grupo, y, que los terroristas son una creación de los mundialistas. Es más, existe cuantiosa información en Internet acerca de este asunto. Por lo tanto esta sería una alternativa muy probable de complot.

Cada guerra (maquinada) como la de Irak, de la que el mundo aún sigue esperando una explicación más sensata que jamás llegará, ya que el argumento dado respecto al desembarco norteamericano en tierras iraquíes resulta bastante insensato. Cada crisis financiera (provocada) que únicamente genera nuevas y más regulaciones mundiales, además de crisis social y anarquía. Cada ley de abortos, de redefiniciones del matrimonio y de identidad sexual de las personas. Cada puja por los derechos al placer sexual de las personas desde su nacimiento hasta su muerte, que destruyen todo concepto de amor, fidelidad, matrimonio y familia. Son todos en definitiva ardides políticos, militares y económicos que promueven la destrucción de la estructura social, creando el caos necesario para la revolución final.

Así como un claro reflejo de los objetivos que desde aquella época (mayo de 1776), se impusieron los partidarios del gobierno de los más inteligentes y fuertes. Hoy, más que nunca, siguen vigentes.

Muy bien alineado a lo que acabamos de decir, es lo que afirmó uno de los grandes mundialistas: “La actual ventana a la oportunidad, para que quizás un orden mundial interdependiente y verdaderamente pacífico se construya, no estará abierta durante mucho tiempo. Estamos al borde de una transformación global. Todo lo que necesitamos es una gran crisis y las naciones aceptarán un Nuevo Orden Mundial”. (Nelson Rockfeller, durante la cena de los embajadores de la ONU, año 2005). En aquel entonces, este hombre decía descaradamente y en plena democracia, que existía una “ventana a la oportunidad” de un “Nuevo Orden Mundial” que quizás se podría construir pacíficamente. La alternativa que omitió mencionar fue que podría ser creado mediante una revolución.

Los objetivos de aquel tiempo en que fue creado el grupo Illuminati, tienen sus correlativos cultores en la trama globalista actual. Las familias Rockfeller y Rothschild, está emparentadas sanguíneamente, ya sea por razones de dinero, poder o creencias mutuas. Por lo cual, no es sorprendente que compartan ideas como la siguiente: La estructura que debe desaparecer es la nación”, (Edmond Rothschild a la revista Enterprice).

Datos extraídos del libro “Gobierno Mundial y el fin del mundo”, del escritor Jorge Márquez, editorial Pesur, 1ra. Edición editada en 2011.