martes 25 de junio, 2024
  • 8 am

Del IAVA al IPOLL

Fulvio Gutiérrez
Por

Fulvio Gutiérrez

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Por el Dr. Fulvio Gutiérrez
La situación que se está viviendo entorno al Instituto Alfredo Vázquez Acevedo de Montevideo (liceo No.35), es la exteriorización de una mezcla de conceptos equivocados, que se derivan de una forma de ver el mundo originada en la ideología de izquierda, la cual trabaja permanentemente para lograr un cambio en las estructuras, organización y funcionamiento de nuestra sociedad. Está claro que el gremio estudiantil del instituto, que pretende ser cogobierno en los destinos del liceo, pretende arrogarse facultades y competencias que no tiene. Apoyados por los gremios docentes (Fenapes y Ades), de clara inclinación izquierdista y resguardados en la expresa tolerancia del director Prof. Leonardo Ruidíaz, hoy sumariado, se han transformado en una fuerza que por la vía de los hechos, que no del derecho, pretende dirigir el centro educativo. Por eso pienso que la excusa del desalojo del “salón gremial” es simplemente eso, una excusa para esconder otras razones ideológicas no explicitadas y acompañar en esta instancia al “compañero” director. Sin perjuicio de que el pretendido “salón” (que no es tal) se encuentra vandalizado por los estudiantes (argumentan que son formas de resistencia), y en un estado de desorden y desaseo que cuesta creer que se pudiera dar en un liceo uruguayo.
El motivo utilizado como causa de esta situación se origina en la solicitud trasmitida al gremio estudiantil, para que proceda a la entrega de un “salón gremial” que tiene bajo su uso exclusivo. Sin embargo la realidad indica que el enfrentamiento con la Dirección de Enseñanza Secundaria va más allá de ese hecho concreto. Estamos, otra vez, en un enfrentamiento ideológico y partidario.
El apoyo expreso a los estudiantes, con la presencia personal de dirigentes del Frente Amplio, y las reiteradas manifestaciones a los medios con una crítica cerrada a las autoridades de Secundaria, calificándolas de autoritarias, por haber decidido la iniciación de un sumario con separación del cargo al actual director, llevó incluso a que asimilaran lo ocurrido a los tiempos de dictadura. Parece que quienes eso opinan, desconocen elementales principios de jerarquía y de subordinación, que es esencia de cualquier organización administrativa dentro del derecho público. Condicionar la solución del enfrentamiento a que se deje sin efecto ciertas investigaciones que se han dispuesto, así como que se anule el sumario al director, es pedir algo imposible de concretar, en la medida que cualquiera de esas medidas, en verdad no son sanciones, sino un simple y legal procedimiento jurídico, para protegen las garantías del debido proceso y por tanto otorgar a los funcionarios involucrados todas las oportunidades para que implementen sus defensas y expongan sus razones. Cuando finalicen tales procedimientos, podrá o no haber sanciones.
Yo recuerdo mis tiempos de estudiante en el IPOLL, y me cuesta creer que se pueda llegar a situaciones como la mencionada. Alguien podrá decir que “mis tiempos” ocurrieron hace sesenta años. Si, es cierto. Pero los principios fundamentales previstos en la Constitución de aquella época son los mismos que siguen vigentes en la Constitución actual. Por suerte y mal que les pese a la izquierda vernácula. Nosotros estábamos agrupados en la “Asociación Estudiantil Osimani y Llerena” (AEOLL), en la cual militaban un sinnúmero de estudiantes. No teníamos “salón gremial”, porque la sede era fuera del liceo, como debe ser, y recuerdo que en una época estuvo en calle Brasil, a media cuadra del Liceo, entre Soca y Osimani y Llerena, y luego en una casa vieja de Av. Viera y 19 de abril. Allí se hacían las reuniones, y cuando había asambleas, se realizaban en la sede del Club Chaná y algunas veces en la sala del Ateneo. Nunca en el liceo. Cuando había elecciones de integrantes de la Comisión Directiva, la actividad proselitista no estaba teñida de ninguna ideología, y los estudiantes que apoyaban a una u otra lista, hacían su propaganda en parlantes que estaban en la esquina del liceo o en la vereda frente a su puerta de entrada, con respeto y demostrando una admirable educación cívica. Era una democracia no contaminada y de verdad. Recuerdo algunos de los más conocidos dirigentes de la época, como Oscar Bibbó, el “Flaco” Bazzano, el “Gordo” Campos, el “Negro” Silva, Pedro Buffa, Luis Silveira, Roberto Zunini y quien sabe cuántos más, alguno de los cuales ya no están con nosotros.
¡Qué época! ¡Qué ejemplo de una juventud que sin tener la edad para ser ciudadanos, había madurado para ser independientes del quehacer político del momento, orgullosos de su conciencia objetiva y respetuosos de las ideas ajenas! ¡Mi rechazo a las recientes actitudes de los estudiantes del IAVA, y mi sentido homenaje para quienes en la década de los 60 eran dirigentes estudiantiles en el IPOLL!