jueves 13 de junio, 2024
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Peón que denunciara agresión en establecimiento rural dijo que su abogado no presentó la demanda y vulneró todos sus derechos

Por Andrés Torterola.
El peón rural Hugo Leites, que denunciara que fue agredido a rebencazos por el capataz de la estancia “Flore de Ceibo” en setiembre del 2017, dijo a CAMBIO que fue engañado por su abogado defensor, el Dr. Gabriel Cartagena. Leites indicó que “la demanda fue hecha por U$S 150.000 mil (dólares americanos ciento cincuenta mil), y no se logró nada, porque la petición no fue presentada por nuestro asesor jurídico, lo único a lo que tuve acceso fue al reclamo laboral de $ 180.000 (Ciento ochenta mil pesos uruguayos. El reclamo era de 800.000 pesos, pero se llegó a un acuerdo y se cobró $180.000, Cartagena me dijo: “Hugo tenemos que cobrar lo laboral”, sus honorarios fueron$ 45.000 (cuarenta y cinco mil pesos uruguayos) La demanda por daños y perjuicios era por U$S 150.000 (dólares americanos ciento cincuenta mil)”.
“CARTAGENA COMENZÓA EVITARME
Y A EVADIRME”
Al ser consultado por qué motivo no se realizó el reclamo por daños y perjuicios, Leites dijo que “el Dr. Cartagena estaba apurado por cobrar la demanda laboral, porque posteriormente iba a presentar la demanda por daños y perjuicios, los días fueron pasando, llegó la pandemia, feria judicial, todo ese tiempo corrió a favor del Dr. Cartagena”. Leites continuó diciendo: “Cuando llegamos al contrato de transacción con la patronal a mí me tocó firmar por último, en ese momento la jueza dijo, “sin derecho a reclamar nada más”, le pregunté al abogado porque decía eso en el acta firmada y me contestó “Tranquilo Hugo que el juicio es por afuera, aflojamos en lo laboral, en la otra demanda no le aflojamos ni un peso”, a los dos días me llama al escritorio para firmar la demanda, él no me la leyó, después me volvió a llamar para decirme que la demanda había ido a fiscalía. Posteriormente vino la pandemia, la feria judicial, yo estaba tranquilo, pero después me comencé a mover, porque veía que estaba todo muy quieto, fui al escritorio y a partir de ahí, Cartagena comenzó a evitarme de todas formas. Nunca más me atendió, me evadió siempre y no quiso atenderme más.”
LA MENTIRA DE CARTAGENA
“La mentira del Dr. Gabriel Cartagena fue que había presentado la demanda en fiscalía y cuando le pedí al Dr. Emmeneger que verificara le dijeron “no existe tal expediente,” vulneró mis derechos, pero además nunca más se importó, porque nosotros teníamos que pagar agua, luz, alquiler, en una palabra, sobrevivir. Lo único que hay es el documento que firmé cuando cobré los $ 180.000. (Ciento ochenta mil pesos uruguayos). Nunca pensamos que podía pasar algo así, confiamos en el Dr. Gabriel Cartagena; cuando le fui a pedir el expediente porque quería cambiar de abogado, me dijo que él no tenía problema de entregarme, pero quería cobrar por su trabajo. Sobre los US$ 150.000 (dólares americanos ciento cincuenta mil) nosotros creemos que hubo una transacción, dicho sea de paso, después vimos que cambia de auto, lo que hizo fue premeditado, me usó de todas las maneras posibles, porque yo estoy peor que antes. A raíz de lo que pasó yo presenté currículos en los frigoríficos donde ya había trabajado, pero nadie me aceptó.”
“ME JODIÓ, TRANSÓ CON LA PATRONAL”
“El Dr. Cartagena me expuso en todos los medios del país, me hundió a mí y su escritorio creció, vulneró en todo sentido los derechos que tiene una persona. Hasta la fecha no recibí ningún documento sobre los gastos, todos mis viajes a Montevideo los pagó mi señora, la última vez que fuimos el Dr. Cartagena se fue con la señora, me dejó allá y que me arreglara con el pasaje. Eso no se hace”, afirmó Leites.
CARTAGENA FUE EL ÚNICO BENEFICIADO
“Después de todas las cosas que pasaron nos damos cuenta que el único beneficiado fue el abogado, cobró de las dos partes, el expediente no estaba en fiscalía, porque Cartagena “me tiró afuera la demanda, me jodió, transó con la patronal. Cuando fuimos a Montevideo, la primera vez que estuvimos en el Parlamento, iba la señora con nosotros en el auto y me dijo: “fíjese Hugo que el escritorio nuestro estaba por el piso y con el caso suyo, el escritorio nuestro se levantó” me usó, abusó, hizo lo que quiso conmigo, es indignante, nuestra situación no cambió. En este momento estoy trabajando con cuero, haciendo llaveros, y otras artesanías, mi esposa es maestra y hace suplencias, hay muchos factores emocionales que nos siguen perjudicando,” concluyó Hugo Leites.