domingo 21 de abril, 2024
  • 8 am

Exigente planteo

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Por el Padre Martín Ponce De León
La cuaresma (tiempo fuerte de amor que motiva un cambio) tiene la capacidad de hacernos encontrar cara a cara con Jesús.
Cara a cara no para reprocharnos nuestras debilidades o nuestros errores.
Cara a cara no para colmarnos de vergüenza por nuestras equivocaciones.
Cara a cara para que podamos experimentar su mucho amor y ello nos impulse a un deseo comprometido por un cambio que nos haga crecer en Él.
Él se nos muestra tal como es en los relatos evangélicos y es allí donde debemos encontrarlo.
Allí nos encontramos con un ser que no está envuelto en estructuras o rituales.
Allí nos encontramos con un ser que no está refugiado dentro de las seguridades de un templo.
Nos encontramos con un ser que no está amparado por las comodidades ni por lo convencional.
Nos damos de lleno con un ser que busca y promueve la fraternidad.
Nos damos de lleno que vive para escuchar y servir la voluntad de su “Padre Amoroso”
Nos encontramos con alguien que va al encuentro de las necesidades de los demás para regalarles dignidad y liberación.
El Jesús de los relatos evangélicos (el verdadero Jesús) es un alguien que no teme tocar la miseria ni la pobreza es una teoría.
Es un alguien que se juega por lo esencial haciendo de ello su razón de vida.
Es un alguien que termina sus días con solamente tres clavos que lo adhieren al madero de la cruz.
El Jesús de los relatos evangélicos es una persona que desacomoda y despierta cuestionamientos.
Quizás estamos acostumbrados a quedarnos con un ser que está lejos de incomodarnos porque nos quedamos en unos relatos que despiertan admiración y fomentan distancia.
Los relatos evangélicos solemos leerlos como algo sucedido hace muchos años pero que no tienen mucho que ver con nuestra realidad.
Son relatos que hemos leído o escuchado tantas veces que ya, casi, sabemos de memoria y no hacemos nada por traerlos a nuestro hoy.
Muchas son las oportunidades en las que el encontrarnos con los relatos evangélicos “nos hacen mucho bien porque nos dan mucha paz” (Es una paz que nos deja tranquilos y no una paz que nos deja inquietos que es como debería ser)
A lo largo de esta cuaresma nos hemos podido encontrar cara a cara con Jesús para intentar dar algunos pequeños pasos en el crecimiento de nuestra identidad de cristianos.
Pero al verle, desde los relatos evangélicos es que asumimos que su planteo es muy exigente puesto que lo suyo no es otra cosa que un estilo de vida que se nos propone.
Es mucho más sencillo que nos plantease determinadas obligaciones que sepamos cumplimos o no que asumir que nos plantea un estilo de vida que está en cada uno de nosotros asumir e intentar prolongar.
Por ello es que es una exigente propuesta ya que no nos pide cumplir sino hacer vida y compartir un estilo de vida que no es sencillo ni fácil porque requiere una coherencia que, muchas veces, no intentamos esbozar.