jueves 30 de mayo, 2024
  • 8 am

Resucitó y vive

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Por el Padre Martín Ponce De León
Todo parece señalar que lo suyo careció de sentido.
No busquemos su vida en grandes realidades.
No busquemos su vida en realidades deslumbrantes.
No busquemos su vida en manifestaciones extraordinarias.
Está vivo en esa persona que brinda su tiempo, desinteresadamente, a los demás.
Está vivo en ese ser que acepta al otro tal como es aunque no comparta sus opciones de vida.
Está vivo en ese ser que pone lo mejor de sí para ayudar al otro a que se sienta persona y tratado como tal.
Está vivo en ese ser que agradece el haber sido ayudado en su condición humana.
Está vivo en esa persona que regala la calidez de su sonrisa.
Está vivo en esa persona que hace saber que ama generosamente.
Está vivo en ese ser que destila ternura desde su actuar.
Está vivo en los que son capaces de jugarse por sus sueños.
Está vivo en el que mantiene viva su esperanza.
Está vivo en quien construye familia unida.
Está vivo en quien mantiene viva su fe.
Esa fe que no es saber cosas sino intentar vivir conforme Jesús.
Está vivo para que nuestro creer en Él tenga sentido y razón
Buscarlo vivo en esas pequeñas cosas que hacen grande la vida es encontrarlo constantemente.
Su realidad viva es un inmenso acto de amor para con cada uno de nosotros.
Soñar con solidaridad, fraternidad, justa justicia, paz, unidad y realidades por el estilo es posible porque no estamos solos en esa tarea.
Él camina, vivo, junto a nosotros para hacernos saber que es posible.
Su rostro se vuelve el rostro de cada uno de esos ser que comparten la vida con nosotros.
Rostros que con facilidad nos acercan a Él.
Rostros donde nos resulta complejo descubrirle.
Porque está vivo nuestros empeños encuentran sentido.
Porque está vivo nuestro compromiso adquiere razón.
Porque está vivo nuestras búsquedas nos colman de gozo.
Sí, está vivo y transita junto a cada uno de nosotros.
Está en cada encuentro fraterno.
Está en cada mano tendida.
En cada comunidad que se reúne.
En cada vida que se comparte.
En cada sonrisa que se regala.
En cada eucaristía que se llena de vida.
En cada vida que se hace eucaristía.
Está vivo y la Pascua se prolonga desde nosotros.