martes 16 de julio, 2024
  • 8 am

Recuperar el humanismo

Colegio Médico del Uruguay
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Colegio Médico del Uruguay

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Dr. Oscar Mendoza Sabarrós.
Colegio Médico del Uruguay
En 1984, cuando comenzamos éste Noble Apostolado, nos entregaron como era tradición, los CONSEJOS DE ESCULAPIO ( también llamado Asclepio), considerado el Dios de la Medicina y del cuidado de la Salud por los Griegos mucho antes del tiempo de Homero, aunque algunos historiadores defienden la teoría que fue un simple mortal, Médico, si es posible considerar a un Médico un simple mortal, no por considerarlo superior al resto, sino por las extraordinarias condiciones en las que transcurren nuestras vidas. Con el tiempo de desempeño de la profesión he podido comprobar la veracidad de tales enseñanzas.
En los últimos años el humanismo en la Medicina ha ganado una mayor atención: muchos han llamado a un regreso al humanismo médico como una manera de responder a la transformación del sistema de cuidado de la salud. Un número importante de médicos se encuentra alarmado por lo que está ocurriendo en su práctica diaria encontrándose situaciones tales como tecnología y falta de autonomía de los pacientes, solo para citar los más frecuentes.
Con respecto a la tecnología, la invasión y uso indiscriminado de tecnología como herramienta de diagnóstico, dejan de lado un relacionamiento humano, donde solo existe una enfermedad y no un enfermo. El médico moderno depone así, en un segundo plano, reconocer a una persona sufriente y se aboca exclusivamente a tratar dolencias y recetar medicamentos.
No se trata de ignorar que los tiempos cambian, la tecnología ha invadido nuestras vidas y han llegado para quedarse, como herramientas cuasi indispensables, tanto en la enseñanza como en el proceder médico en la búsqueda de un diagnóstico adecuado, persiguiendo un tratamiento lo mas científico posible. El acto médico es un ejercicio de humanismo que se basa en una insustituible relación de confianza mutua entre el médico y su paciente, cuyas dimensiones humana y de espiritualidad deben ser individualmente consideradas y atendidas.
La Ciencia – Arte de la Medicina, requiere el Arte de la percepción del otro. Articular las ciencias involucradas en los procesos biológicos y su permanente desarrollo, mantener la intuición y el discernir entre el conocimiento y la experiencia, en busca de la excelencia. Es un Arte en sí mismo.
No existen enfermedades, sino enfermos, y no existen pacientes sino padecientes, ésta otra dimensión, la de «percibir la magnitud de la dolencia», es una forma aún más sutil del Arte de curar. Aquella que involucra, curar con la presencia (confianza), con la palabra (empatía), y con una mirada de comprensión y un toque sutil (estoy aquí), hace sentir al otro que también somos humanos.
Luchar por mantener el Humanismo de la Medicina en éstos tiempos, es sinónimo de que algo se ha perdido en el camino. Qué esperamos para defender y recuperar esa pincelada de Arte? Hagámoslo por nuestros Pacientes, por nuestros Maestros, pero sobretodo, por nosotros mismos.
“La Medicina es mi Religión, mi Templo, es mi conciencia, y preservar la integridad física y espiritual del prójimo, mi Destino «.