martes 16 de julio, 2024
  • 8 am

Los perros de Armando: Buscar y encontrar

Armando Guglielmone
Por

Armando Guglielmone

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Armando Guglielmone Instructor canino –
educador etólogo Venta de ovejeros
alemanes de pedigrí Contacto y /o sugerencias : 098 539 682
Si hay algo que distingue al perro es su olfato, hasta el que menos sepa de ellos sí sabrá que tienen una capacidad extraordinaria para olfatear. Esta capacidad, heredada, como no, del lobo, le permite encontrar cosas que para nosotros serían imposibles. Incluso la mejor máquina diseñada por el hombre para identificar partículas ni se le acerca. Los perros siguen siendo lo más confiable a la hora de identificar olores, sean explosivos, drogas, personas e incluso comida, por eso siempre son la opción más confiable. Ahora bien, esto es posible solamente cuando aparte de un buen trabajo en su adiestramiento este tenga dos cosas, una conformación nasal adecuada y un fuerte instinto. En lo primero, para que se entienda fácil, no debería ser con hocico chato y en lo segundo, el instinto de búsqueda, debe traerlo a flor de piel, pero también estimulado desde cachorro. Un perro que no necesita su nariz para buscar su comida, su dueño o su juguete, pues siempre se lo hemos dejado al alcance, perderá gran parte de su capacidad de buscar y encontrar lo que necesita. Me ha pasado de estar trabajando un perro estando un perro callejero cerca y luego de haberle tirado comida como premio a mi alumno y este haber sido incapaz siquiera de querer buscarla, el callejero viene, la busca afanosamente con su olfato y la encuentra. Es que la necesidad forja el instinto, uno tiene todo al alcance, el otro si no se lo provee él mismo, no come y no sobrevive. Con la desaparición hace poco del niño Loan en Argentina, se han visto muchos perros de búsqueda de diversos tipos de esta, en acción. Han sido capaces de identificar la huella odorífica dejada por el pequeño en varios lados facilitando enormemente la investigación, demostrando así su utilidad. Pero también se han visto cosas mal hechas que el ojo inexperto no las percibe, pero teniendo conocimiento de la tarea es fácil darse cuenta.
Es relativamente fácil hacer que parezca que un perro está buscando afanosamente, cuando realmente lo único que hace es manifestar un comportamiento dinámico aprendido, pudiendo ser culpa de la falta de experiencia del adiestrador. También han aparecido entrevistas debido a este caso de algunos personajes que aprovechan la situación para promocionarse, bastándome escucharlos para darme cuenta de que la poca capacidad profesional es general en todos lados, importando más a veces que algo parezca que sincerarse con uno mismo y admitir nuestras limitaciones. Aún así, siempre podemos seguir confiando en el perro, bastaría solo valorarlo más pues se lo merece.