
Por Andrés Torterola
Ante recientes casos ocurridos en Salto relacionados al suicidio y el consumo de sustancias, CAMBIO entrevistó a la psicóloga Belén Trindade, quien describió la situación como compleja y multifacética, ya que involucra la interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales. Trindade destacó la importancia de abordar ambos temas de manera integral en las estrategias de intervención y prevención, especialmente en personas que han tenido intentos de suicidio.
ASPECTOS CLAVES
En cuanto a aspectos claves que explican esta relación: la profesional se refirió a los efectos en el cerebro, ya que el consumo de sustancias, como el alcohol y las drogas recreativas, puede alterar la química cerebral y afectar el estado de ánimo. Muchos de estos efectos están relacionados con la depresión, la ansiedad y otros trastornos mentales que son factores de riesgo importantes para el suicidio.
REDUCE LA CAPACIDAD DE PENSAR
Agregó que estas sustancias pueden provocar desinhibición, lo que lleva a las personas a actuar de manera impulsiva. Esto puede incluir comportamientos auto-destructivos o suicidas. El uso de drogas puede reducir la capacidad de una persona para pensar con claridad y hacer juicios racionales, lo que aumenta el riesgo de intentos de suicidio, los trastornos de salud mental por su parte sugieren que muchas personas que consumen sustancias también sufren de estas perturbaciones, como depresión o trastorno de ansiedad. Estos trastornos son conocidos factores de riesgo para el suicidio. La relación entre el consumo de sustancias y problemas de salud mental puede crear un ciclo vicioso donde uno agrava al otro.
FACTORES ESTRESANTES
El abuso de sustancias a menudo se asocia con diferentes factores estresantes sociales, como problemas financieros, problemas legales o conflictos interpersonales, que pueden aumentar el riesgo de suicidio. Las personas que consumen sustancias a menudo enfrentan estigmatización y aislamiento social, lo que puede conducir a sentimientos de desesperanza y soledad, factores que también están vinculados al suicidio.
INVESTIGACIONES
Trindade recordó que existen varios estudios epidemiológicos que han demostrado que el consumo de sustancias está asociado con tasas más altas de suicidio. Por ejemplo, se ha encontrado que el suicidio es más común entre aquellos con un historial de abuso de alcohol o drogas. Por ese motivo, comprender la relación entre el consumo de sustancias y el suicidio resulta fundamental para el desarrollo de estrategias efectivas de prevención y tratamiento. Abordar ambos problemas de manera conjunta permite una intervención más completa, ya que el consumo de sustancias no solo puede ser un factor desencadenante, sino también una consecuencia de trastornos mentales subyacentes. En este sentido, los programas que integran el tratamiento de adicciones con el abordaje de la salud mental han demostrado ser más eficaces en la reducción de riesgos y en la promoción del bienestar, concluyó.
DATOS
El consumo de sustancias es un factor favorecedor de las conductas suicidas y el tiempo de uso y el consecuente posible desarrollo de un trastorno por uso de sustancias aumenta la probabilidad de presentar estas conductas. Se estima que la prevalencia de intentos de suicidio a lo largo de la vida en personas con un trastorno por uso de sustancias es claramente superior en comparación con la población general. Por ejemplo, las personas con un trastorno por uso de alcohol tienen diez veces más riesgo suicida.