
Por Andrés Torterola
La instructora de la academia de conducir, Paola Burgos, expresó que se enteró del rechazo del proyecto presentado por las academias de conducir a través de CAMBIO. Afirmó que en ningún momento recibieron una notificación formal, ya sea por correo electrónico, citación o llamada telefónica, para brindarles una devolución al respecto. En este sentido, Burgos manifestó su desilusión con la Junta Departamental de Salto y los representantes políticos. Señaló que se sintió destratada y afirmó que fueron tratados de la misma manera en que, a su juicio, se trata a la sociedad salteña: sin ser escuchados, sin recibir respuestas y sin el debido respeto.
AL MENOS UN VEHÍCULO
Señaló que, ante la falta de compromiso con la educación vial y en honor a las víctimas, se podría hacer algo para generar un cambio, pero no se hace. Además, expresó que vivimos en una sociedad pequeña, donde el consumo es alto y, en muchos casos, el costo de vida es elevado. También destacó la existencia de ayudas del Estado para personas en situación de vulnerabilidad y afirmó que los gobernantes deberían preocuparse por el bienestar de toda la población. Aseguró que la Intendencia ni siquiera consideró la posibilidad de subvencionar a personas con dificultades para acceder a una academia privada, como lo hace el Estado con otras ayudas, garantizando que todos tengan los medios necesarios para asistir. Agregó que este sector de la población probablemente sea una minoría. Asimismo, señaló que, en términos generales, en la mayoría de los hogares de Salto hay al menos un vehículo. Incluso en los sectores de trabajadores más humildes es común ver a personas conduciendo camionetas, motos, camiones y otros vehículos.
BENEFICIO DE LA SOCIEDAD
Destacó que la actitud de la Intendencia hacia las academias de conducir debería ser un aspecto fundamental, pero en lugar de utilizarlas como una herramienta para prevenir siniestros y accidentes, las perjudica abriendo más cursos de instructores, lo que genera inestabilidad laboral y no garantiza la correcta aplicación de la normativa. Asimismo, sostuvo que las academias no pueden reducir sus costos debido a los impuestos, el gasto en combustible y el desgaste de los vehículos, por lo que consideró injusto que, además, sean castigadas con nuevos cursos de instructores.
TRISTEZA
«Hoy siento tristeza al ver que no estamos pensando en el bienestar de todos y que no somos capaces de alcanzar lo que han logrado grandes países, los cuales no solo consumen productos de alto valor, sino que también implementan políticas de prevención en el tránsito a través de la educación vial. Las academias trabajamos con mucho compromiso en este sentido, lo que además constituye un medio de trabajo con remuneración, pero, sobre todo, en beneficio de toda la sociedad», concluyó.