
El cáncer de cuello de útero es 100% prevenible. Sin embargo, en Uruguay, aún se detectan unos 300 casos al año y fallecen unas 136 mujeres por esta enfermedad. Las cifras han descendido, tanto en nuevos casos como en mortalidad. Para profundizar esta tendencia, el Gobierno trabaja en un cambio de paradigma en torno al tema, en que la prevención, a través de un diagnóstico precoz y la vacunación, son la clave. Esto implicó modificaciones en la forma de testear y un ahondamiento de la comunicación con la sociedad acerca de la importancia de vacunarse contra este virus.
EL VIRUS
La infección por VPH, también conocido como HPV, por su sigla en inglés, es la causa más importante por la que se desarrolla este tipo de tumor. El riesgo aumenta cuando se trata de una infección persistente, ya que el solo hecho de portarlo en el cuerpo no implica el desarrollo de la enfermedad. De ahí la importancia de prevenir, porque, con el correr del tiempo, entre 10 y 15 años después de contraerlo, si no se detecta o no se tratan las lesiones precancerosas, podría aparecer el cáncer de cuello de útero. Esto se da en el 10% de los casos, ya que el organismo puede neutralizar al virus a través de las defensas y se insistió en que no todos VPH son considerados de alto riesgo.
DOLENCIA ASINTOMÁTICA
Se trata de una dolencia asintomática, que puede producirse en cualquier persona y se transmite mediante las distintas formas de actividad sexual. Esto implica que no solo puede ocasionar ese tipo de cáncer, sino también otros, como de pene, vulva, ano, boca o garganta. Este es un matiz que la población en general suele desconocer. La decisión de efectuar el PAP recién a los 25 años se debe a que casi no se registran muertes antes de los 24 y tanto los expertos internacionales como la literatura mundial indican que no se justifica realizarlo antes.