
En Uruguay hay un consenso político: al cumplir los tres años de vida, todo niño debe asistir a un centro enseñanza. Por eso Robert Silva, el expresidente del Codicen devenido en senador por la oposición, presentó un proyecto de ley que extiende la obligatoriedad de la educación desde los tres años (hasta ahora es a partir de los cuatro). Y la propuesta es vista “con buenos ojos” por las nuevas autoridades del Frente Amplio e incluso desde la ANEP (Educación Inicial), se está de acuerdo con esta incorporación,
APUESTA
Es una apuesta que Uruguay intenta desde la última ley de Educación, bajo el rótulo menos coercitivo de “tender a la universalización de la enseñanza desde los tres años”. Si bien el país mejoró el porcentaje de inscripción a esa edad, pasando del 54% al 80% en poco más de una década, sigue sin alcanzar esa universalización. La evidencia -la que surge de la pruebas estandarizadas -muestra que los niños que comienzan a asistir antes a un centro educativo (sin importar si se trata de un CAIF, un jardín público o privado), tienen mejores desempeños. Ya hay padres que envían a sus hijos desde los 3 años de vida, aunque los niños que concurren a los centros CAIF lo hacen incluso desde más chicos y ese período los ayuda no solo en lo que respecta a la socialización, sino, a la adaptación del centro educativo y a tener horarios.