sábado 30 de agosto, 2025
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Bicentenario

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
Uruguay acaba de festejar los 200 años de vida como nación independiente, festejos en el que no estuvieron ausentes las polémicas históricas, como siempre nos ocurre. Nótese por parte del lector, que escribí “acaba de festejar” y no “cumplió 200 años”, pues es un dato en el que no nos hemos puesto de acuerdo hasta el día de hoy, y donde inclusive hoy, la academia de izquierda, se mete a terciar buscando réditos políticos.
Siempre se dice que a la historia la escriben los vencedores, y algo de eso debe de haber, puesto que todos los sucesos históricos, conllevan algo de polémica.
A lo largo de la historia, desde 1825 a 1925 que fue cuando se festejó el centenario, hubo siempre una nebulosa en cuanto a si se debía tomar esa fecha o 1830 que fue el año de la jura de la primera Constitución, y también en cuanto a cómo se había logrado, si por esfuerzo propio o por concesión graciosa de algún imperio.
25 de Agosto, 18 de Julio y 4 de octubre, fechas de la declaración de la independencia de Brasil y Portugal y la unión con las provincias del Río de la Plata, la jura de la Constitución, y la firma de la Convención Preliminar de la Paz, ranqueaban para ser la fecha patria más importante.
El legislador lo resolvió por el 25 de agosto, y la fijó como la que significa el recordatorio, sin perjuicio, que quién haya leído algo de historia, comprende que la misma no es que en una fecha culmina algo y automáticamente comienza otro suceso, sino que existen los procesos, como sin ningún lugar a duda ocurrió en éste caso, y más en aquellos momentos turbulentos, donde las independencias de los diferentes países latinoamericanos, se fueron desbordando por los diferentes territorios.
Hoy a 200 años de la época donde se dio la independencia, o donde se comenzó el proceso independentista, quienes habitamos esta hermosa tierra, debemos de estar orgullosos de pertenecer a ella, y de lo que cada uno de los diferentes actores, sean estos políticos, sociales o de la naturaleza que sea, han contribuido en crear este milagro mundial, el de haber permanecido entre dos gigantes indemne durante dos siglos, conservando nuestras características propias, lo que Wilson describía como una “comunidad espiritual” la que conformamos.
Punto aparte es la pobre actuación de la academia, que sin poder desprenderse de lo ideológico, intentó y logró llevar a confusión al tema, dando datos erróneos, y teniendo olvidos que produjeron audiovisuales erróneos. Si bien posteriormente pidió perdón y disculpas el historiador (¿?) Caetano, fueron errores (horrores) muy gruesos, para el nivel en el que intenta manejarse, y terminó quejándose por una persecución que le hacen, siendo el único culpable él, por la pérdida de respeto que acusa, por utilizar la historia para réditos políticos.
Uno puede tener una visión personal de un suceso histórico confuso y es legítimo que se pueda interpretar en base a antecedentes, pero cuando no es así, no es bueno (ni aconsejable) que se quiera inducir a equívocos tendenciales. Lo bueno, es que son pocos quienes así actúan y ya los conocemos, pues así actúan con la historia reciente, cuanto más con la historia lejana.
Volviendo a lo principal, feliz bicentenario al Uruguay, tanto sea de su fecha de independencia o del inicio del proceso independentista, y que podamos seguir siendo tan pequeños en territorio, pero gigantes como Nación.