Domingo 20 de septiembre, 2020
  • 8 am

En carta a Vázquez, ovejeros reclaman acciones en seguridad

Diario

En carta firmada por el presidente de la Sociedad de Criadores de Texel del Uruguay, Diego Riccetto, los criadores de la raza, hacen saber al Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, que el caso de copamiento registrado en la localidad de Los Cerrillos en la noche del pasado 20 de enero, afecto a uno de sus asociados. En el documento enviado al primer mandatario, los ovejeros reclaman medidas para contrarrestar la problemática de la inseguridad a nivel rural.
Reconocen los redactores de dicha carta, que queda un lapso de tiempo muy corto para que aquellos que están en el gobierno puedan tomar medidas de fondo, pero instan al Presidente de la República a que “al menos salve su imagen” y con medidas de fondo “ayude a que esa señal contribuya a encender alguna luz de esperanza”.
La gremial de productores sostiene que en el tema de la seguridad en el área rural “hay responsabilidades, por acción o por omisión”.
A continuación transcribimos la carta enviada por la Sociedad de Criadores de Texel del Uruguay, al Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez:
En la noche del 20 para el 21 de este mes, nuestro afiliado, Nicolás Piñeirúa, y parte de su familia, productores rurales próximos a Los Cerrillos, sobre la ruta 46, fueron víctimas de un violento copamiento por parte de 5 individuos, vestidos de policías, llevando chalecos antibalas y fuertemente armados. Esta familia ya había sido objeto de otros robos de ovinos, con el resultado económico, emocional y anímico que se puede imaginar. Pero esta vez, quienes suplantaron la imagen policial actuaron de forma “profesional”, con saña, provocando destrozos generalizados en la casa, golpeando reiteradamente a la familia, maniatándola, y amenazándolos en medio de un gran nerviosismo con matarlos si no le daban la plata. No tenían más que 600 pesos, es una típica familia canaria, con poca tierra y mucho trabajo para mantener una forma decente de vida.
Por supuesto, Señor Presidente, que la familia de nuestro afiliado Nicolás Piñeirúa pasó por una experiencia traumática, fueron reiteradamente golpeados, bajo amenazas de muerte, y el propio Nicolás recibió varios cortes de cuchillo en la espalda. Se puede decir que tuvieron “suerte”. Ninguno de ellos resultó muerto, como en otros casos. Pero le será fácil imaginar en qué estado anímico están ellos para seguir adelante, y la gente de su entorno, que es mucha, porque son gente emprendedora, buenos vecinos, siempre poniéndole el hombro a las iniciativas que, de alguna forma, contribuyan a vivir del trabajo agropecuario, hasta en las condiciones más desventajosas, y a criar a sus hijos en la decencia.
Usted es afecto a citar pasajes históricos, y hasta poéticos autóctonos cuando le habla a sus compatriotas. Nos gustaría oír, en sus palabras, Señor Presidente, el pensamiento artiguista que fundó esta colectividad humana en lo que fueron sus desvelos por el desarrollo de la campaña, despoblada y asediada en los tiempos de la independencia. El Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de la Campaña y Seguridad de sus Hacendados, pone un énfasis muy claro en la seguridad en la campaña, y determina las condiciones de las fuerzas que se designaban para asegurar el trabajo en paz. “Que los más infelices sean los más privilegiados” proclamó Artigas, y esa fue su filosofía y las medidas concretas que implementó porque quienes tienen menos recursos son quienes viven de forma más vulnerable. Como la familia Piñeirúa y tantas otras familias que, a pesar de la adversidad, hoy se mantienen con su trabajo digno, y proporcionan al país la mayor entrada de divisas, de donde sale, incluso, los sueldos de quienes deberían asegurarles vivir en paz.
Póngase, aunque sea por un momento, en el lugar donde estaba la familia Piñeirúa, en un banco al frente de su casa, tomando unos mates después de haber trabajado duramente en un día de calor agotador. De pronto, un auto entra en el pequeño camino por donde se llega a la casa y ven bajar a cinco individuos uniformados, portando armas. Lo primero que usted pensaría es que se trata de un error, que se va a aclarar enseguida. Imagine a su familia en esa situación, rápidamente empujados y tirados al piso, atados, insultados, golpeados y en medio de una situación de extremos nerviosismo. ¿Puede imaginar a sus nietos, a usted mismo, al finalizar un día de trabajo extenuante?
No es nuestra intención politizar un tema humano, pero aquí hay responsabilidades, por acción o por omisión. Nos sentimos en el deber de proteger, con las pocas herramientas que disponemos, a nuestros afiliados. Vamos a insistir y a proponer medidas acordes con lo que la tecnología y el desarrollo de las instituciones, a más de 200 años de las medidas que imaginó Artigas para el poblamiento de la campaña, aunque ese sea el trabajo y responsabilidad de quienes cobran por hacer cumplir el mandato constitucional.
Puede parecer tarde para tomar medidas de fondo, Señor Presidente, pero al menos salve su imagen, y ayude a que esa señal contribuya a encender alguna luz de esperanza. La campaña también existe, menos para este Ministro del Interior, al que le han metido dentro del país una cantidad incalculable de cocaína, que está utilizando a gente desesperada para esconder y hacer circular por caminos y carreteras desprovistas de la más mínima vigilancia.
Esperando lo que esté en sus manos hacer, se despide de Usted atentamente,
Por la Sociedad de Criadores Texel del Uruguay,
Diego Riccetto, Presidente