Miércoles 3 de junio, 2020
  • 8 am

La vacuna conductual

César Suárez
Por

César Suárez

358 opiniones

Por el Dr. César Suárez
Para los que tenemos unos cuantos años y sobre todo los que estamos vinculados a la medicina hemos sido testigos de avances inimaginables de la ciencia médica que han permitido resolver en forma progresiva cada vez más enfermedades , antes mortales, que han llevado a lograr un aumento significativo del promedio de vida de la población, sobre todo en los países más organizados y con determinados recursos, sin embargo, en muchos lugares del mundo se carece de la más elemental asistencia o es insuficiente, donde la gente muere a edad temprana a causa de enfermedades, actualmente, perfectamente curables.
En nuestro país, a pesar de disponer de recursos económicos limitados, tenemos la suerte de tener una organización de cobertura sanitaria a través de diferentes sistemas públicos, semi-privados y privados que abarcan a toda la población que permiten el acceso asistencial en todo el país incluida la medicina de alta complejidad a través del Fondo Nacional de Recursos.
Sabemos, que en cualquier situación que sea, por más disponibilidad que se tenga, los recursos para la salud siempre serán insuficientes y en muchos países con alto desarrollo, la distribución de los recursos sanitarios resulta ser bastante despareja quedando mucha gente desamparada.
Sin duda que el cuidado de la salud es una prioridad impostergable tanto a nivel individual para las enfermedades evitables como a nivel colectivo en las enfermedades trasmisibles.
Más allá de los recursos científicos y económicos hay una variable trascendental en el manejo del cuidado de la salud de cualquier comunidad está vinculado a la conducta humana que es la que marca el destino sanitario en cualquier lugar que sea y no habrá nunca recursos suficientes cuando fallan las herramientas de prevención.
Las pautas educativas sobre la salud son esenciales en cualquier sociedad utilizando todos los medios disponibles, la enseñanza formal, los medios masivos de comunicación, la promoción sanitaria en los medios asistenciales se transforman en herramientas invalorables cuando son correctamente usadas.
Yo que he llevado minuciosas estadísticas de la incidencia de las enfermedades sexualmente trasmisibles, puede comprobar que en la segunda mitad de la década del ochenta, se diagnosticaban en Salto, un promedio de doscientas cincuenta sífilis por año, en la primera mitad de la década de los noventa, luego de una campaña muy intensa de prevención iniciada por la aparición de la epidemia de SIDA en nuestro medio, con el catamiento de las medidas de protección en las relaciones sexuales, las cifras se redujeron a cincuenta casos anuales, en parte vinculado a las tareas de difusión y educación y en parte al temor a una infección que carecía de tratamiento.
Estas cifras se mantuvieron estables hasta el año dos mil pero como las tareas educativas y de difusión habían cesado casi totalmente, las cifras de sífilis habían vuelto a los doscientos cincuenta casos anuales continuando luego con un aumento progresivo para llegar en el año dos mil diecinueve a superar los cuatrocientos casos anuales.
La población perdió conciencia del riesgo por falta de una promoción sanitaria adecuada.
Así sucede de igual manera con otras enfermedades evitables como ciertas enfermedades infecciosas ocasionadas por la negligencia a vacunarse o por los irracionales movimientos anti vacunas.
Los accidentes de tránsito por no respetar las normas, aparte de generar pérdida de vidas jóvenes, destrozar el futuro de muchas personas con secuelas invalidantes, suponen un costo incalculable para los sistemas de salud y de los sistemas de previsión social.
No basta con disponer de recursos económicos y técnicos abundantes cuando se carece de conciencia individual y colectiva de la necesidad de cuidarse y prevenir eventos evitables, la conducta temeraria a título individual o colectivo va a afectar al resto ya sea contagiando a los demás en el caso de las enfermedades trasmisibles o consumiendo los recursos sanitarios que podrían destinarse a personas afectadas de enfermedades inevitables causadas por la condición biológicas de cada uno.
La vacuna más eficiente a favor de una comunidad saludable la marca el capital cultural de cada sociedad a través de la educación, el conocimiento y la capacidad social de respeto por las normas colectivas para el cuidado sanitario de toda la población.