martes 6 de diciembre, 2022
  • 8 am

“Hay que tener cuidado en el trato, puede generar rechazo; hay que ganarse el respeto”

Nicolás Barla se hizo una figura reconocida en el básquetbol de Salto Uruguay, atravesando Formativas y jugando en Primera. En la dirigencia lo vieron como alguien que puede aportar a los más chicos y desde allí nos contó cómo afrontó esta nueva oportunidad.
¿Cómo llegó esta posibilidad por dirigir a las categorías menores?
– Así como siempre me gustó jugar al básquetbol, también me gustó dirigir a los más chiquitos. Es que mi posición en la cancha como base te ayuda a ordenar. Siempre fui de hablar a mis compañeros, desde formativas hasta ahora en primera. Este año antes de comenzar la temporada, ya el año pasado Martín Biassini me había dicho que yo tenía que dirigir, este año me hablaron Valentín Luzuriaga (Gerente Deportivo) y Diego Schiavi (presidente de la Subcomisión de básquetbol, que un poco como referente del equipo podía aportar mucho a las categorías más chicas, como Mosquitos y Pre-minis, a lo cual agradezco a la institución por el reconocimiento y haber confiado en mi persona. Es un honor para mí y un gran desafio a la vez. Desde que tengo uso de razón corriendo dentro de un rectángulo y picando una pelota de básquetbol. Mi hermano Rodrigo es un año y medio mayor que yo, recuerdo que lo acompañaba, en ese entonces al gimnasio de Nacional, donde estaba el “Gato” González trabajando con los más chiquitos. Al año siguiente mi hermano pasa a Universitario, donde estaba Atilio Lima con los chiquitos. Luego cuando Atilio pasa a dirigir Salto Uruguay ahí nos vinimos, creo que tenía 6 años y empecé fuerte a entrenar y jugar al básquetbol en Salto Uruguay, muchos años pasando todas las categorías hasta llegar a primera. Si bien el club en primera no ha ganado títulos desde 2005, en formativas siempre ha trabajado muy bien, puedo decirlo porque pasé por todas las categorías. Recuerdo a Rodrigo Pintos que se fue con 12 años a jugar en el básquetbol profesional de Montevideo, Facundo Medina, Octavio Medina, Juan Andrés Galleto, Lorenzo Coelho, que eran de mi generación y otros que no recuerdo. Sé que muchos en estos años se han ido muy chicos, caso último de Bautista Chiessa a Nacional. Antes se había ido Ramiro Da Costa Porto a Estudiantes de Concordía que judga en la Liga Argentina. Eso dice que si bien no todos llegaron a primera, porque se fueron antes, siempre el club trabajó las formativas muy bien.
– ¿Como viene este año complicado?
– Empezamos a trabajar con los chicos el 1º de febrero hasta el día antes de comenzar el campeonato de formativas, que fue donde surge el tema del Coronavirus. Fueron 45 días de trabajo, junto con el profesor César Soto, que también fue jugador del club, se formó y jugó hasta en primera y luego por estudios dejó, se recibió de profesor de educación física y ya hace dos años trabaja en el club. En lo que se relaciona a Mosquitos son chicos de 6,7 y 8 años donde se trabaja poco la parte física, sí más yo en la parte motriz y coordinación. A esa edad mucho trabajo con pelota, fundamentos, porque el chico se distrae mucho, hay que tenerlos entretenidos, que con el profe tenemos que levantarlos para que lleguen a meter la pelota en el aro, lo que significa para ellos hacer una bandeja. Pre-minis es casi igual por más que tienen 9 y 10 años, cambia un poco en Minis de 11 y 12 años, ya se demuestra carácter y hay labor física y también fundamentos. La verdad una experiencia linda, agradecido al club.
– ¿Ahora cómo sigue en medio de la crisis sanitaria?
– Se toman las medidas de higiene, como lavarse las manos y seguir todo el protocolo del MSP. Las categorías más grandes hay que tener cuidado en el trato con el gurí, ya no es como antes que se le gritaba o retaba y se quedaban quietos, hoy en día eso genera un rechazo. La idea es enseñar y tratar de ganarse el respeto del jugador, decir que en mi caso que trabajamos con los más chiquitos. Los padres los llevan a las practicas y los chicos no usan celulares, nosotros hablamos por grupo de Whatsapp con los padres todos estos días sin entrenar, para saber cómo están los chicos y ellos nos comentan sobre los ejercicios que hacen en sus casas. Todos tienen pelota y un aro donde tirar en el fondo de sus casas. Aprovecho para agradecer a la dirigencia de Salto Uruguay, por la confianza depositada en mí y espero no defraudarlos. La idea es trabajar en formar futuros jugadores de primera, junto a Martín Biassini a quien también estoy muy agradecido, y el profesor César Soto. La verdad que este club es una familia y juntos estamos esperando que esto pase rápido para que todo vuelva a la normalidad y volver al entrenamiento y que los chicos vuelvan a la competencia, que es lo que más quieren.