Miércoles 8 de julio, 2020
  • 8 am

Árbitro de la final Defensor-Paysandú siente vergüenza todavía

Uno de los árbitros de la serie final de la Liga Uruguaya 2003 que Defensor Sporting le ganó de forma muy polémica a Paysandú BBC, reconoció que aún siente vergüenza por lo que consideró un trabajo arbitral “bochornoso”.
Juan García Marrone se retiró luego de aquel recordado último partido en el Palacio Peñarol y 17 años después fuye entrevistado por el portal basquettotal, donde explicó que “hicieron una farsa con el reloj pero ese gol no valió” y que “el foul más grande de la historia del básquetbol uruguayo no fue sancionado”, en alusión a las dos últimas jugadas que le dieron el título a los violetas en la primera edición de la Liga.
“Fue un escándalo ese partido, y marcó el final de mi carrera. Hubo dos jugadas determinantes. El foul más grande de la historia del básquetbol uruguayo que no fue sancionado y el gol de Rivero (Daniel) pasada la hora. Después hicieron todo un circo mediático, una farsa con el reloj, pero ese gol no valió. Fue después de hora con el partido terminado. Es más, en su momento nadie vino a hacerme una nota, nadie. Ninguna radio, ningún diario, nadie me preguntó nada. El que tomó el protagonismo ahí fue Fares (Félix, el otro árbitro) que salía todos los días en el informativo, y explicaba lo del reloj, y todo eso. Pero hay cosas que son inexplicables, aunque las expliques. Yo nunca más vi el partido”.
“ME HAGO RESPONSABLE”
“En la cancha no dije nada, pero ojo que yo me hago responsable de lo que pasó, porque los arbitrajes son colectivos, no son individuales. Y el arbitraje de ese día fue bochornoso, yo te lo puedo decir porque fui protagonista de lo que pasó. Yo me hice responsable de lo que pasó, tal es así, que terminó el partido y me peleé con todo el mundo de Paysandú, yo contra todos en camino al vestuario. Cuando terminé de bañarme, salí y estaban todavía, estuve a punto de irme a las trompadas en los corredores del Palacio. Después fui al tribunal y expliqué lo que había pasado, y ¿sabés lo que me dijeron en el tribunal?: “Juan, te van a suspender por esto que estás diciendo”. Y yo le dije que no me importaba nada, porque estaba contando todo. Posterior a eso yo presenté mi renuncia al colegio”.
Sobre los motivos que lo llevaron a no invalidar el último gol explicó:
“No, es que enseguida se metió todo el mundo para adentro de la cancha, fue un quilombo me acuerdo. Fue un partido de locos, que no se veía por ningún lado, no te digo que te descansás, pero era imposible que Defensor lo remontara. Se dio y encima el broche de oro en esas dos jugadas. Nos agarraron los canas y nos llevaron para el vestuario, se nos vino toda la gente de Paysandú arriba, porque camino al vestuario ya era un carnaval. Para mí, ya ahí me di cuenta que no había valido, después sí, lo que miré fueron las tomas que hacían con los relojes y el tiro de Rivero que fue todo una farsa, armaron todo una farsa, y eso me hizo convencer aún más que el gol no valió. No sé dónde puedo ver el partido completo ahora, si llegara a estar lo miraría para ver esa jugada, pero yo estoy convencido que ese gol no valió. Aparte no lo digo yo, sino toda la prensa también, pero la dibujaron, no sé qué intereses había ahí. Yo era de perfil bajo, iba a la Federación, retiraba mi partido, a veces me calentaba con los que me tocaba, a veces me ponía contento. No hacía lobby, no hacía nada. En el año 84, tenía 22 y me gustaba la joda, las copas, las mujeres, la bailanta, me gustaba eso. Hasta que un día me llamó Gómez porque nos habían visto de joda, y me dijo que me empezara a cuidar. A raíz de esa opinión de él, me empecé a cuidar y no figurar. Era de bajo perfil, sobrio en ese sentido”.