Sábado 26 de septiembre, 2020
  • 8 am

Entre la ciencia y la artesanía

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
Cualquier procedimiento o acontecimiento suele tener resultados diversos pero siempre que se procede del mismo modo esos resultados tienden a ser parecidos.
Son las estadísticas las que suelen analizar esos resultados en cada caso y también en forma comparativa lo que permite establecer en científicamente la eficiencia o el fracaso de cada procedimiento. Las estadísticas son útiles en toda actividad en la que a uno se le acurra medir y orientan acerca de la conveniencia o inconveniencia de avanzar en un determinado rubro.
Estas mismas estadísticas suelen confirmar que en ninguna circunstancia, en ningún rubro ni con ningún procedimiento se logra el cien por ciento de eficacia y en cada caso hay que valorar, sopesando los beneficios y los perjuicios, el uso de ese procedimientos, siempre comparando con otras opciones disponibles.
La investigación científica ha logrado en el campo médico avances inimaginables que han permitido ir sustituyendo procedimientos en forma cada vez más eficaz, con métodos cada vez más seguros analizando en forma minuciosa los resultados a corto, mediano y largo plazo logrando progresivamente avanzar en mejorar la seguridad del paciente.
Sin embargo, las estadísticas también demuestran a diario, tanto a nivel estrictamente científico como en la experiencia individual, que los organismos vivos, si bien en términos generales responden en su mayoría a los protocolos establecidos, no necesariamente siempre reaccionan del mismo modo llevando a cada profesional médico a tener que combinar los datos científicos con la artesanía profesional para poder adaptar un tratamiento a cada caso.
La respuesta a cualquier terapia suele ser aleatoria dependiendo de factores genéticos, de la edad, de la cultura, del nivel educativo, de sexo, de las emociones, de la conducta, del medio ambiente, de la duda, de la confianza, de la predisposición y un mismo tratamiento en diferentes personas puede tener resultados muy diferentes y está en la habilidad del profesional, corregir el rumbo ya sea echando mano a su conocimiento o experticia o mejor aún, intercambiando opiniones con su equipo de trabajo donde cada uno puede sumar su conocimiento, su experiencia y su habilidad con la intención de llegar lo más rápido posible a un resultado, objetivo vital, ya que se trata de la salud de una persona.
Más allá del conocimiento médico en continua evolución y el despliegue acelerado de la tecnología, el ejercicio de la medicina sigue siendo un arte sutil aplicable en forma individual a cada caso que se presenta y si bien el despliegue creciente de las herramientas tecnológicas ayudan, el manejo final de cada caso es y debe ser resultado de una elaboración individual ajustado a cada paciente, tanto a la función fisiológica y orgánica afectada como a la percepción que tiene cada paciente de su situación personal, de sus ansiedades, de sus temores de sus fantasías, de sus propósitos, incluso a sus creencias, de sus decisiones y del respeto como persona con capacidad de preguntar y con capacidad de decidir a la que se debe asociar la capacidad del profesional de respetar la decisión del paciente cuando ya no queda forma de convencer, como siempre se ha dicho, “no hay enfermedades, hay enfermos”.
Todos sabemos que la vida es finita y puede extinguirse en forma brusca e inesperada en circunstancias accidentales o por el desgaste fisiológico vinculado a la idiosincrasia biológica de cada individuo y el médico es apenas un profesional entrenado para poder comprender los fenómenos fisiológicos y patológicos que afectan la salud y puede con sus recursos, diagnosticar y curar enfermedades, o diagnosticar y establecer un plan de regulación y mantenimiento de una enfermedad hasta ahora no curable tales como la diabetes, la psoriasis, al hipertensión arterial entre otras, permitiendo con medicación adecuada, una vida equilibrada y cuando cualquier enfermedad deja de ser regulable, el médico debe tratar por todos los medios, de aliviar y sobre todo acompañan y en la última instancia, respetar la decisión final de su paciente quien es el único dueño de su enfermedad, de su padecer y de su destino.