martes 6 de diciembre, 2022
  • 8 am

Ariel ‘Puchero’ Gómez: La habilidad con las pelotas de plástico y goma

«Yo nací en el Cerro y nos juntábamos en la esquina de mi casa en calles Amorín y Chile, en un campito. Cuando era niño jugábamos con una pelota de plástico por más de tres horas, a veces con pelota de goma y hasta con pelotas de cuero ¡que había que pegarle! El campito era clave para sacar buenos jugadores, es lo que hace falta hoy. Y la pelota de plástico daba desde niño una habilidad muy especial, en días de viento había que tenerla, cuidarla, sino la perdías. Otro tanto con la pelota de goma o las de cuero, todo ese tipo de pelotas servía al futuro jugador de primera, como manejar la pelota de otra forma. Es mi pensar.»
«Un miércoles no fue nadie, entrené solo»
«En el Unversitario del 81′ el técnico Vigo en ese entonces estaba al frente de la Plaza de Deportes, por eso también se encargaba en trabajar la parte física del cuadro. Siempre digo; ese equipo estaba bien preparado en la parte física, corríamos de principio a fin. A mí siempre me gustó entrenar, aunque los inviernos era crudos. Además vivía cerca de la cancha de la ‘U’. Un miércoles recuerdo fui y no había nadie, entrené solo igual y al otro día el Mayor Vigo me dice ‘lo felicito, usted además de ser buen jugador le gusta entrenar, porque ayer resolví por el tiempo no entrenar y usted vino igual, no había nadie lo hizo igual’.
«En el Litoral ganamos en todos lados con Salto»
«Tuve el gusto de haber integrado varias selecciones salteñas. El primro que me citó fue el ‘Pata’ Izaguirre con el preparador físico ‘Rayo’ Panizza, que nos hizo hacer una buena pretemporada para llegar en las mejores condiciones. No era para cualquiera jugar un Litoral. En el 82-83 salimos campeones del Litoral y vice del Interior, perdiendo por penales la tercera final con Cerro Largo en Durazno».
«Un gran Litoral, ganamos en todos lados con Salto, hasta en Paysandú, donde hacía mucho no se ganaba. Era un equipo con buenos jugadores y mucha personalidad, que se hacía respetar donde jugaba. Un gusto compartir vestuarios con Ramón Rivas, el ‘Gringo’ Cavani, con quienes quedó gran amistad, siempre los había enfrentado pero nunca jugar juntos, y quedó esa amistad linda. Uno con el fútbol y la selección hace una amistad que nunca se rompe, que queda en el pasar del tiempo. Además de salir campeones hice un buen torneo. Una lástima la copa del interior; ganamos en el Dickinson y jugamos una gran tercera y definitoria en Durazno, se pudo ganar en tiempo reglamentario, salimos 1-1 pero tuvimos muchas chances de gol que no se pudieron concretar antes de llegar a los penales. Tuve varias oportunidades de hacer el gol del triunfo pero no pude definir de la mejor manera».
«Salteño, vos te quedás»
«Tuve la oportunidad de jugar en el fútbol profesional; en ese entonces había emisarios que iban a mirar los campeonatos de selecciones del interior, en este caso de Liverpool, y vinieron a casa a hablarme. Yo ya tenía gracias al fútbol mi trabajo, y tuve que pedir a mi patrón que me dejara ir a probarme a Montevideo. Fui y estuve tres meses, se portaron bien, estuve en un régimen profesional y me pagaron hotel, comida y tuve la oportunidad de entrenar; todo muy bien. Los compañeros me decían ‘salteño, vos te quedás’. Fue mi mejor momento, entrené con el plantel de primera, en ese momento ellos esperaban vender tres jugadores y yo iba a quedar dentro de los titulares, pero como no se definió rápido mi contratación, decidí venirme a Salto nuevamente, porque acá yo tenía mi trabajo y no lo quería perder. A pesar de no quedar jugando en el profesionalismo fue una experiencia muy linda en mi carrera como jugador de fútbol.»