sábado 28 de enero, 2023
  • 8 am

Partido Nacional: una oposición justa

Por el Esc. Juan A. Machiavello
Han pasado finalmente las elecciones departamentales, culminando así un largo y extendido período electoral como consecuencia de la pandemia que afecta al país y al mundo entero.
Y lo primero que hay que resaltar es que una vez más, y a pesar de la reñida lucha que vislumbraban las distintas encuestadoras, que proyectaban todas un cabeza a cabeza entre el Frente Amplio y el Partido Nacional; nuestro departamento, como lo marca la larga tradición cívica de nuestro país, ha sido un ejemplo de comportamiento, de convivencia ciudadana pacífica y de respeto por los ideales ajenos.
Y más allá de defectos y virtudes de unos y otros en la campaña electoral, para los cuales ya vendrá el tiempo de análisis, el pueblo decidió soberanamente, que el Dr. Andrés Lima sea el Intendente de Salto hasta el año 2025.
Pero ese mismo pueblo, otorgó simultáneamente al Partido Nacional, un rol claro dentro del juego democrático de pesos y contrapesos entre el Ejecutivo y el Legislativo departamental.
Será el Partido Nacional, en virtud del resultado electoral acaecido, el abanderado por excelencia de la tarea de oposición, y así como pinta el panorama, en algunas ocasiones, tal vez se constituya incluso en la única oposición real con que cuente el gobierno departamental electo.
Y no le quepa a nadie la menor duda, de que una vez más, como en cada oportunidad en que se lo llamó a similar responsabilidad, el Partido Nacional va a estar a la altura que exijan las circunstancias.
Con sus diez flamantes ediles, en los cuales se mezclan con naturalidad, la sabiduría de la experiencia y el vigor de la juventud, deberá y sabrá el Partido Nacional, ser lo que el pueblo mandató: una oposición de mano tendida con el departamento, proponiendo soluciones y colocando los intereses de la gente por encima de cualquier ambición personal o partidaria, como corresponde siempre y como más aún lo exige el contexto actual que acucia a Salto desde diversos puntos de vista; pero también una oposición de puño apretado para ser el más férreo vigilante del cumplimiento estricto de las normas y del cuidado de los dineros públicos.
No va más el Salto del descarado despilfarro gobernante, de la desidia en la gestión de los problemas diarios, de la apatía exasperante en la impostergable tarea de atraer inversiones que den trabajo a los salteños que tanto lo necesitan.
No va más nada de aquello que nos trajo hasta este difícil lugar en que nos encontramos hoy. Porque seremos sí oposición responsable, constructiva y propositiva, pero también fiscalizadora y confrontadora si es necesario. Seremos lo que Salto nos mandó, una oposición justa.