Jueves 22 de octubre, 2020
  • 8 am

Historia de superación: Robinson Rodríguez de Pueblo Sequeira a Director del Instituto Nacional del Cáncer

Acodike

Por Andrés Ferreira.
Robinson Rodríguez –Médico Oncólogo– fue designado como Director del Instituto Nacional del Cáncer el pasado mes de setiembre, una vida llena de vivencias y anécdotas en Pueblo Sequeira y en el Departamento de Artigas. El reconocido artiguense Maestro Juan Da Rosa, -que tuvo como alumno a Robinson Rodríguez-, fue consultado por CAMBIO acerca de los recuerdos que tiene de su viejo alumno, cuando era niño en la escuela Rural de la localidad.
– ¿Cómo comenzó todo?
-En el año 1970 yo estaba en la Escuela Nº 39 de Bella Unión, gané por concurso y eso me daba la posibilidad de elegir la escuela en la cual quería dar clases, mi alma de cristiano en 1971 me llevó a elegir la Escuela Rural Nº 28 de Pueblo Sequeira. Cuando tuve que hacer el relevamiento de los niños en la zona, la primera casita que visité, era de chapas de lata, naranjales y paraísos. Allí encontré una pareja de ancianos, la abuela Maneca y el abuelo Felicio, con esos abuelos vivía un niño que se llamaba Robinson, yo inmediatamente lo designé como “robi” a él le encantó que yo lo llamara así, lo invité para hacer el censo, que sea mi acompañante, salimos a recorrer el pueblo para conocer los niños, su situación, allí se transformó en mi gran compañero de todas las vivencias que compartimos, creo que no fue casualidad que cuando me designaron la clase de 4to año, robi estaba en esa lista del grupo de alumnos.
– ¿Cómo era Robinson?
– Era un niños afectuoso, tierno, cariñoso y súper inteligente, ya era un brillante alumno que tenía una visión de futuro enorme, me acompañaba en mis compromisos, compartimos muchos sueños como conquistar una ambulancia para el pueblo, un médico, procurar mejorar las condiciones de vida de las personas, compartíamos juegos, canciones, el comenzar a soñar despiertos, siempre quise que mis alumnos aprendan a soñar despiertos para que puedan mejorar su nivel de vida. Cuando alguien estaba enfermo o necesitaba algo, robi a cualquier hora venía desde el ranchito de la abuela Maneca a acompañarme. Cuando falleció el abuelo Felicio, él cuidaba de su abuela, que no era su abuela simplemente lo habían alojado ahí porque sus padres vivían muy lejos, él pasaba día y noche con ellos.
– ¿Qué otros sueños tenían?
– Uno de los sueños que teníamos era iluminar bien el pueblo, en ese pueblo que solo teníamos un servidor de agua potable donde la gente venía con barriles, llevaba el agua a caballo. Yo de noche iba a cargar agua en una canilla que estaba cerca de la Ruta 4, soñábamos con mejores condiciones en las calles también, con Robinson realizamos tareas sociales impresionantes como una gran campaña de alpargatas, pan dulces, ropa de abrigos, la gente nos apoyaba en la recolección, muchas tareas compartimos que nos hacían felices.
– ¿Han recibido algún reconocimiento en todas esas vivencias?
– Recuerdo que “robi” fue elegido para portar la bandera uruguaya en la escuela, cuando él terminó 6to año, la empresa CORA nos llevó gratuitamente a conocer Montevideo, llegamos hasta Punta del Este también, me emociona cuando recuerdo todo esto porque lo tengo muy presente. A robi lo llevé a vivir a la casa de mis padres para que pueda estudiar, lo quería y quiero mucho, trabajó en una farmacia de Artigas, luego se fue a Montevideo por mérito propio, energía, responsabilidad, luchaba por formar emprendimientos, tenía mucha constancia, por eso recibió el título de Médico, pero no se frenó allí, se especializó en Oncología y hoy en día tiene reconocimientos nacionales e internacionales, el 12 de agosto de este 2020 el Presidente de la República Luis Lacalle Pou lo designa como Presidente de la Comisión Honoraria de la Lucha Contra el Cáncer y el 1 de Setiembre es designado como Director del Instituto Nacional del Cáncer. La vida ese niño campesino es realmente un ejemplo.


“La vocación de servicio la
desperté a muy temprana edad”

 

Por otro lado CAMBIO entrevistó al Dr. Robinson Rodríguez conociendo acerca de sus recuerdos cuando era niño junto al Maestro Juan y lo que significó las dos designaciones que ha tenido recientemente.
– ¿Cómo vivió las dos designaciones recientes?
Fue cuestión de días para que llegaran dos designaciones importantes, sin dudas que muy contento porque es un alto honor que la verdad son pocos los que han tenido el privilegio.
¿Siempre le gustó la medicina?
Sí, cuando iba a la escuela rural Nº 28 ya era un interesado de la medicina, en el año 1974 conocí al Maestro Juan, hicimos muchas actividades juntos y entre ellas asistíamos a personas enfermas, llevábamos medicamentos, hacíamos campañas para los pueblos y donábamos muchas cosas. Un tema que yo veía siempre en Pueblo Sequeira es que no había médico o había pero solo por un tiempo, luego dejaba de ir, la vocación de servicio la desperté desde temprana edad. En 1980 di la prueba de ingreso a la Facultad de Medicina, fueron muchos desafíos, primero tuve que irme de la ciudad, mientras estudiaba tuve que conseguirme un trabajo para mantenerme, además juntaba dinero para cuando me tuviera que ir a Montevideo porque no sabía si iba a conseguir trabajo tan fácil, mi preocupación no era buscar un buen apartamento porque no tenía dinero para eso, yo quería una pensión o un lugar que pudiera pagar para poder llevar adelante mis estudios.
-Hoy ve su recompensa.
Exacto. Me queda algo por cumplir ya que mi aspiración siempre fue volver como médico a Pueblo Sequeira, lamentablemente aún no lo he hecho, no he tenido la oportunidad.
-¿Qué experiencia obtiene sobre todo esto?
A lo largo de los años he acumulado experiencia y trabajo, ya llevo más de 25 años en esta disciplina de la Oncología, también fui al hospital militar y desarrollé una carrera llegando a la subdirección técnica, entre otras cosas.
-¿Cuál fue siempre su propósito?
Ayudar a los más necesitados, la voluntad de servicio y de hacer las cosas bien es algo que siempre tuve, ayudar a los que menos posibilidades tienen no se iguala con nada, es lo que sigo haciendo, no solo en Montevideo sino que trato de ayudar a otras personas de diferentes lugares del país constantemente, siempre quiero que las cosas sean cada día mejor y la calidad de vida de las personas sea la mejor posible.