domingo 5 de febrero, 2023
  • 8 am

La nueva normalidad II

Por Juan Manuel Bartaburu
SIGLO XXI – Ya llevamos 20 años de este siglo, que le podríamos llamar de las comunicaciones, con el celular como icono destacado dentro de todos los adelantos, como son el progreso de la robótica y la informática. Las conferencias y los trabajos a distancia hacen que el mundo esté interconectado, como nadie lo soñó. Esto nos lleva a que todo circule muy rápidamente, lo bueno y lo malo. El mundo es uno solo y nos despierta la curiosidad por viajar. El turismo se puso de moda, así como las conferencias presenciales de todas las ciencias y un mundo de los negocios con muchos viajes.
PELIGROSO. Este mundo del intercambio descontrolado nos llevó a que un millón de personas, sí, un millón, se encontrara sobre miles de aviones volando al mismo tiempo en todas las direcciones y destinos increíbles. Además de contaminar la atmósfera, trasladando virus y enfermedades de todo tipo de un lado a otro, sin saberlo y sin controles. Sin duda que al covid-19, lo buscamos y diseminamos nosotros.
COVID-19. No es el primero ni el último virus que conoce y conocerá esta generación, si es que insiste, en no querer respetarlo y temerle. Esperamos, vacuna mediante, sea menos dañino que la peste negra. Quizá mucha gente no sepa de las grandes pandemias que ha padecido la humanidad. Pandemia es lo que de alguna forma toca a todo el mundo en su salud, pero pega muy fuerte en su economía. Podemos hablar de un mundo integrado, en gran medida, luego de la caída del Imperio Romano, siglo V al VI. Pero el siglo XIV nos marcó a fuego con la peste negra. En forma muy sintética les diré que fue y como la enfrentó el hombre entre los años 1347 y 1353 (siglo XIV), ya que siguió existiendo y matando gente hasta el siglo XX (guerra 1914-18). La gran fortuna que hubo frente a esta peste, fue lo que lograron dos científicos por separado, al descubrir y aislar la bacteria que la producía (yersinia pestis), originaria de la rata negra, o sea una zoonosis que ataca a animales y al hombre. Las pulgas, tan comunes en el universo, cuando morían las ratas se trasladaban al hombre, con quienes convivían en fincas y graneros. Se la conoció también como peste bubónica, por manifestarse en el hombre en los ganglios linfáticos (ingles, axilas), infestados, hinchados y negros, que reventaban y morían en pocas horas.
PROPAGACION, 1347 al 1353. Luego de asustarlos con los efectos de la peste, les cuento que el hombre se encargó de diseminar la peste en viajes de barcos mercantes entre la península de Crimea en el mar Negro (donde surgió) y Génova, penetrando así en toda Europa. Las ciudades italianas, dueñas del comercio y de los mares, como Florencia, Génova, Piza y otras del Adriático, en sus viajes de hombres y ratas (con pulgas) llevaron la peste hasta el mar del norte. Se cuenta que en Florencia murieron en un año la mitad de la población.
Los jóvenes son el futuro, o sea los dueños del mundo a corto plazo, por tanto su comportamiento influye fuertemente en la marcha del mundo, digo, de la salud del mundo frente a la PANDEMIA. ¡Se cuidan y nos cuidan!