domingo 5 de febrero, 2023
  • 8 am

Gustavo Rodríguez: Los campitos en Ceibal: una época «inolvidable»

«Cuando mis padres formaron la familia vivían en El Chircal, incluso yo nací ahí. Antes de cumplir un año compraron una casa en Bº Ceibal, en 25 de Mayo 1430, entre Orestes Lanza e Itapebí. Cuando tuve uso de razón quería una pelota para patear. Empecé a jugar con los gurises en la calle, en algún espacio verde. Antes había terrenos libres y ahí se armaban picados con cualquier pelota, la cosa era jugar. Recuerdo que hicimos una canchita con arcos de caña en un campito que estaba por calle Itapebí casi Morquio. A ese espacio lo arreglamos, limpiamos las chircas y matas que había, lo acondicionamos y hasta arcos de madera terminamos haciendo, que después crecimos y por años muchos chicos sigueron jugando ahí, hasta que fueron habitados todos esos terrenos, el barrio creció y se fueron terminando los campitos».
«Fui a la Escuela 9 los primeros años y después al anexo de la escuela, que creció mucho y era en el local de la comisión vecinal de Ceibal, en Beltrán entre Corrientes y Cuareim; en ese entonces la escuela 117 estaba en construcción. Cuando llegaba de la escuela mis padres me hacían hacer los deberes y después al campito a jugar al fútbol. Éramos unos veinte gurises, nos sentábamos todos y dos elegían uno y uno hasta armar los equipos, diez para cada lado. Jugábamos hasta que anochecía. Fue una hermosa epoca de gurí. Inolvidable».
«La Copa, Huracán Buceo, y los progresos del club»
En el 96′ jugamos la Copa de Clubes de OFI con Ceibal. Eliminamos a equipos de Rivera y Tacuarembó, después jugamos un Nacional, que terminamos empatando 5-5 con Huracán Buceo. Estuvimos a un gol de pasar esa llave ante un equipo en su mejor momento, que estaba segundo en el Campeonato Uruguayo. Mucha gente nos acompañó y nos esperaba en la sede cuando volvíamos. Todos esos logros sirvieron para crecer como institución, desde techar el gimnasio, como el de contar con cancha propia tras un convenio logrado con el BHU, que nos lo vendió en 8.000 UR, que antiguamente era de un cuadro del barrio (Luján), a esa cancha la hicieron los vecinos del barrio.
Pueblo Nuevo, Dublín Central, Ceibal y Progreso
La historía en el baby fútbol comienza porque mi padre Emilio Rodríguez y Altivo Landa tenían un cuadro que se llamaba 19 de Abril, cuando yo tenía 6 años y no tenía edad para jugar por antes el baby empezaba de 10 años para arriba. Cuando tuve edad para jugar ya no podían seguir manteniendo ese cuadro, pero el último año de 19 de Abril hice mi debut con 7 años, que fue en la cancha de Ferro Carril en la sede, donde hoy está el gimnasio. Después Landa se fue para River y jugué un año, pasé al baby de Dublín Central, porque estaban al frente los hermanos Da Col, mi padre le habló Juan Da Col, que era el padre de Javier, el delegado de Ceibal. Después se terminó el baby de Dublín y Juan Da Col le recomendó a mi padre el baby de Universitario, porque conocía muy bien a los hermanos Colinet, Wilson y Eduardo. Jugué en categoría 12 y 13 años con ellos y terminé en la categoría 14 y 15 años en cancha grande, que en esa época pertenecía a la actividad del baby».
Además de Salto Uruguay, Ceibal y selecciones, Gustavo supo vestir las casacas de Parque Solari, Dublín Central y Progreso. «Mi último año en Salto como para tomar aire y además dirijía el ‘Pipo’, mi hermano, jugué en Progreso cuando estaba en primera. También un saludo para ellos».